Notas sobre violencia y niñez en el cine mexicano
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Isabel Lincoln Strange
La niñez ha ocupado un lugar central en el cine mexicano, no sólo como motivo narrativo, sino como espacio de reflexión social. Los olvidados (1950), de Luis Buñuel, se erige como una de las obras más influyentes en la proyección internacional de esta temática. Reconocida como patrimonio cultural por la UNESCO (Cultura UNAM, 2023), la película retrata la vida de niños que sobreviven en condiciones de pobreza extrema en un entorno marcado por la violencia estructural. En este contexto, las instituciones del Estado aparecen rebasadas, incapaces de responder a una problemática que excede el ámbito jurídico y se inscribe en desigualdades históricas. La crudeza de esta representación encuentra eco en la realidad contemporánea: de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en México una proporción significativa de niñas y niños continúa expuesta a distintas formas de violencia en el ámbito doméstico (OMS, 2024).
La cultura y los medios de comunicación configuran narrativas, imaginarios y formas de representación en torno a la niñez. En este sentido, el cine ha desempeñado un papel decisivo en la producción de sentidos sobre la misma; lejos de ser un reflejo neutral, las imágenes cinematográficas han contribuido a fijar, cuestionar o transformar las formas en que comprendemos a las infancias, sus derechos y sus condiciones de vida. El cine es un dispositivo que organiza significados que se relacionan con su contexto histórico y social. En este caso, en el cine mexicano de los años 50, 60 y 70, exponían figuras infantiles que oscilaban entre lo idealizado, como niños en relatos de fantasía o moralizantes, y lo siniestro o marginal. Esta heterogeneidad subraya la idea de que la niñez no es una categoría homogénea, sino un campo de disputa simbólica donde convergen valores, miedos y aspiraciones sociales.
Pensar la relación entre niñez y comunicación implica, entonces, reconocer el poder de las imágenes en la construcción de lo social. El cine no sólo cuenta historias sobre niños, sino que configura la definición de qué significa ser niño en un momento histórico determinado. Esto permite comprender cómo se representan la infancia y la niñez y de qué manera el cine ha servido como una vía para cuestionar las condiciones materiales y simbólicas en las que se desarrollan.
En Los olvidados, Buñuel no se limita a hacer una denuncia social directa, sino que articula una poética de la incomodidad que desestabiliza al espectador. A través de recursos estéticos como la fragmentación narrativa, la ambigüedad moral de sus personajes y la irrupción de elementos oníricos, el filme construye una imagen de la infancia que rompe con las representaciones idealizadas propias del cine de su época. Los personajes del filme no encarnan la inocencia, sino que son sujetos atravesados por la violencia de su entorno, capaces tanto de ejercerla como de padecerla. De este modo, Buñuel configura una mirada crítica que no busca consolar, sino confrontar: la infancia aparece como un territorio en disputa, donde se evidencian las fracturas sociales y las limitaciones de los discursos institucionales sobre protección y justicia.
Referencias
Lincoln-Strange, I. (2018). Los olvidados (1950): la infancia perdida a través del ojo de Luis Buñuel. En Zamorano, A. y Ortega, A. La niñez en el cine mexicano. Comunicación UP.
Buñuel, L. (1950). Los olvidades [película cinematográfica]. Ultramar Films.
Organización Mundial de la Salud (OMS). (2024). Maltrato infantil. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/child-maltreatment



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