"Más que definirte como alguien que está roto, tus cicatrices te definen como alguien que se reparó"
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Por Eduardo Portas Ruiz // Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) de la Universidad Anáhuac México
En X: @EduPortas
Autor de dos novelas, el joven escritor Marco Adrián Macías Leal ofrece una extensa entrevista sobre lo que significa escribir en una época en la que parecería anatema. Mientras que su generación va en plena corriente digital, Macías, de apenas 21 años, prefiere la letra impresa. Sus dos novelas suman más de 800 cuartillas y se ubican en el subgénero juvenil, una clasificación bibliográfica que ha crecido como la espuma en los últimos años.
El citadino, estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac México, explora sus emociones en el franco diálogo que se transcribe a continuación.
Las dos novelas y los géneros juveniles en el competido mercado literario
Eduardo Portas: Dime algo, ¿las novelas que has escrito entrarían en algún género?
Marco Macías: Sí, las dos novelas entran dentro de el género de novela romántica. Tímidas Miradas entra más en una parte adolescente, en una parte de romance adolescente, para públicos quizá de entre 12 a 15, 16 años, o quizá un poquito más, hasta 20, 21 años. Y Acordes del Destino ya entra dentro de un género que ha estado creciendo mucho, que se llama New Adult, que ya implica muchas más cuestiones, que también es romance, pero ya implica otro tipo de temáticas y la historia se deriva en otro tipo de conceptos que ya la edad de la gente que suele leer ese género ya se amplía mucho más.
E.P.: Profundicemos un poco más en el asunto de las edades de ambos públicos.
M.M.: Pues, Tímidas Miradas, en este género de novela romántica, es una novela más adolescente quizá. Tímidas Miradas siempre lo describí como parte de una explicación de la inocencia que significa el primer amor. Cuando platiqué con la gente que leyó Tímidas Miradas, me decía: "Es que me recordó a mi prepa", o "me recordó a mi secundaria". Entonces, es justamente el grupo de personas que suelen leer este libro, en su mayoría mujeres. Es una realidad que hay más mujeres leyendo este tipo de libros que hombres.
No porque no haya hombres o no porque sea para mujeres, sino porque es una realidad que más mujeres suelen leer este género, de entre unos, insisto, unos 12, de 12 a 16, 17 años es donde más suele caer este género. Y Acordes del Destino, que entra dentro de New Adult, ya es más de 18 a 25 años. Pero ya también aquí entra muchas personas de 40, 45 años, que les agradan este tipo de novelas. También en su mayoría mujeres que pues que les gusta este tipo de escritos. Y a mí me parece genial. Me parece que los dos libros los puede leer gente de cualquier edad, pero si hablamos de la mayoría de gente que ha leído este género o estos géneros, pues son las edades que comento.
E.P.: Parecería entonces, Marco, que están muy ligados a tu vida como tal, ¿cierto? O sea, ¿el avance de las novelas está ligado a lo que tú mismo vas viviendo en tu propia o que has vivido en tu propia vida?
M.M.: Sí, al final yo soy un escritor... hay dos tipos de escritores: hay escritores que son orgánicos y hay escritores que son más mecánicos, ¿no? O sea, hay escritores que necesitan hacer 15 mapas conceptuales y ver todos los hilos ya conectados, y después se ponen a escribir. Yo soy todo lo contrario. Yo funciono a partir de que me siento frente a la computadora y empiezo a escribir, y ya después viene toda la parte que sí es necesaria de gestionar, de ver qué es lo que sigue, de ordenar los pensamientos y de ordenar la historia.
Pero soy un tipo mucho más orgánico. Entonces, eso implica en Tímidas Miradas... sí parte todo de una anécedota personal, sí parte todo de una historia personal. Y Acordes del Destino, aunque sí, obviamente, tiene muchísimas cosas o muchísimas cuestiones inspiradas en cosas de mi vida, ya es mucho más ficción construida a partir de ya muchísimas más cosas que aprendí en el camino, o ya muchísimas más cuestiones de cómo quería yo llevar la historia. O sea, siento que lo padre de Acordes del Destino es que para los que llegaron a leer Tímidas Miradas, notan un cambio significativo, una mejoría significativa de un libro al otro, y eso a mí lo que... parte de las cosas que más ilusión me hacen.
E.P.: Okay. Y en ese sentido, como tú decías, es mucho más la parte como de jardinero que de arquitecto, ¿cierto? Que tú consideras en el proceso de escritura. O sea, dejas que las plantitas crezcan por acá, después regresas, plantas otro arbusto por acá, dejas que crezca, regresas a las flores que estaban saliendo por allá... no como el arquitecto que tiene que tener todo el esquema diseñado desde antes de que de que ponga tan siquiera un ladrillo, ¿cierto? Tu proceso de escritura es mucho más orgánico en ese sentido.
M.M.: Exactamente, me gusta esa analogía. Sí, yo soy una persona que se deja llevar, y creo que es una parte que a mí me encanta porque yo creo mucho en que, cuando tú construyes una historia y construyes unos personajes a partir de ciertas cuestiones, y dichos personajes tú tienes claro cuál es su personalidad, cómo actúan, cómo son, qué les gusta, etcétera, a partir de lo que tú escribes, llega un punto en el que esos personajes son los que te llevan.
Son los que te dicen: "Vámonos por aquí", "vámonos por allá". Y el ser de un tipo de escritura mucho más orgánico, eso hace que la historia fluya mucho más. Que no quiere decir, ojo, que ser más mecánico esté mal o que sea un mal método. Yo lo he dicho mil veces cuando me lo preguntan, porque a veces me han preguntado: "Oye, pero es que yo quiero escribir algo, o sea, ¿cómo le hago?". Y yo le digo: "Pues es que depende mucho de cómo seas tú. O sea, si me preguntas a mí, yo te digo: agarra un papel y escribe lo primero que se te venga a la mano". Y a lo mejor hay gente que me dice: "Va", y habrá otros que me digan: "No, es que primero necesito ver qué es lo que quiero y demás". Y entonces ahí es cuando yo les digo: "Ah okay, entonces vete por otro camino. Empieza a hacer lluvias de ideas", y aquí empiezan a salir todas estas herramientas de creatividad que nos enseñan incluso en la escuela de hacer mapas, de hacer dibujos, de hacer brainstorming, de hacer mil cosas.

A mí ese tipo de sistemas son pocos los que a mí me funcionan, o casi ninguno. Pero me consta que cada quien tiene su forma de escribir o de llevar a cabo una idea, y siempre y cuando lleves a cabo esa idea, o siempre y cuando te animes a hacer esa idea, pues el camino que quieras seguir es irrelevante siempre y cuando llegues a ese objetivo.
E.P.: Por cierto, la idea es de George R.R. Martin, de Juego de Tronos. Pero creo que el propio Martin la retoma de Tolkien, lo del jardinero y el arquitecto. No estoy seguro, pero por ahí seguro hay un video en YouTube donde Martin lo comenta explícitamente y a quién cita él para esta analogía del jardinero o el arquitecto, que es justo lo que tú acabas de comentar, Marco. Cada quien tiene un proceso distinto.
Y justo, ligándolo con este tema, ¿tendrás así como inspiraciones que nos quieras mencionar?
M.M.: ¡Uy! Sí, claro, por supuesto. Tengo varios. O sea, tengo varios, pero voy a nombrar tres que me parecen los que más me han impactado. Número uno, diría Alice Kellen, que es una escritora de este género, New Adult, o género de romance en general. ¿Por qué la digo a ella? Porque fue el primer libro, se llama el libro Todo lo que nunca fuimos, fue el primer libro del género que leí, que, dato curioso, ¡yo empecé a leer el género después de, o al mismo tiempo, de terminar o de haber publicado Tímidas Miradas! O sea, yo me aventuré en el género después de haberlo escrito por primera vez. A partir de esto, Alice Kellen me mostró—y ella es, de hecho, una de las que más... una de las mayores exponentes del género porque fue quien lo puso en el mapa, fue quien puso muchos escritoras españolas que han venido a más, también alguna mexicana que ha salido por ahí.
El segundo que yo mencionaría es John Katzenbach, que escribe otro género completamente distinto como es el thriller, ¿no? Él parte mucho de una grandísima inspiración que se nota por cómo escribe, que es Agatha Christie, que es otra de las grandes, por supuesto. Pero lo que me enseño John Katzenbach es a describir. John Katzenbach tiene algo único que es esa manera de expresar las cosas y de meterte en el entorno que estás viendo, y cuando lees a Katzenbach, puedes meterte perfectamente en lo que él está ilustrando. O sea, fue él el que me enseñó a describir, siempre lo uso como ejemplo. Y bueno, he leído muchísimos libros de este buen hombre. No todos porque tiene demasiados, pero siempre que veo alguno que no he leído de Katzenbach, es obligatorio comprarlo.
Y la última, pero no menos importante, que es mi escritora que más admiro y que más me encanta su estilo y que más me gustaría algún día llegar a ese nivel, es Andrea Longarela. Andrea Longarela lo que tiene, también es una escritora de este género, New Adult, y de ella parte esta inspiración de hacer historias que, más allá de que el romance sea quizá el hilo conductor, la historia va más allá. Te habla de duelo, te habla de pérdida, te habla de la nostalgia que significa volver a un sitio, de el regreso... por ahí algún libro que habla de una señorita que nunca conoció a su padre pero le heredó una casa en un pueblo, y entonces conoce el pueblo y a partir de ahí conoce a su padre. Empezamos a ver historias que gestionan mucho más. Y lo que me encanta de Andrea, que es algo por lo que yo sí pongo una bandera y digo deberíamos todos de irnos por aquí, es que Andrea hace historias que te hacen sentir. Algo de lo que he venido hablando en estos meses es que parece que pasó de moda sentir, ¿no? Que parece que está mejor que seamos robots y se nos olvide que somos humanos, o sea, y la parte más impresionante que tiene el ser humano es sentir. Y Andrea me enseñó eso. Me enseñó que se pueden construir historias que te hagan sentir de tal forma que estás leyendo el libro y a la mitad te estás diciendo: "No manches, me está pegando gacho", algo ficticio. Quizá porque te identificas, quizá porque ves ciertas cosas que dices: "No manches, o sea, qué bonita historia la que estoy leyendo". Y yo lo que digo siempre es: ojalá algún día yo haga algo que tenga un 10% de la emocionalidad y del impacto, o sea, del impacto emocional que tiene en sus historias, ojalá yo algún día llegara a ese 10%. Pero sí, o sea, hay muchos más, o sea, insisto: Agatha Christie, María Martínez, Elena Montagud, bueno, alguno de Saramago también he llegado a leer, varios, varios autores, pero si me tuviera que quedar con tres, serían los que digo.
E.P.: Desafortunadamente en México no todas las personas leen con la profundidad que tú lees, y mucho menos escriben. ¿Por qué específicamente una persona joven tendría que leer tu texto? ¿Qué encontrará en Acordes del Destino?
M.M.: Yo lo hilo mucho con lo que acabo de decir. Pienso que como jóvenes, y lo veo en muchos de mis compañeros, o sea, veo esta parte de que parece que sentir pasó de moda y de que nos da muchísimo miedo abrirnos a los demás y parece que en el momento en el que sentimos es como: ¡ay no!, o sea, no quiero porque me van a lastimar, o no quiero sentir porque ¿qué tal si termino más dañado de lo que quizá yo ya estoy previamente? Acordes del Destino, parte de lo que yo he venido diciendo es que a mí me gustaría que funcione como un abrazo y que te diga: "Oye, o sea, yo sé que tienes tus emociones y está bien tenerlas". O sea, Acordes del Destino parte de estos dos personajes, Levi y Diana, que son muy contrastantes. Levi es una persona que se encierra como muchos de nosotros, que yo creo que muchos conectan con él, porque es una persona que a la mínima que le cambies la rutina, a la mínima que le cambies un poco, en ese corazón en cerrado que tiene después de haber pasado por una ruptura, en ese corazón que está todo ahí intentando protegerse a medida, en el momento en el que se abre un huequito, él dice: "¡Ay no!, o sea, quiero salir corriendo", ¿no?
Y Diana es todo lo opuesto. Diana tiene muchísimas emociones, siente muchísimo y no encuentra quizá el canal para explorarlo, y ella encuentra el canal de explorar sus emociones por medio de la música, por medio de su guitarra, por medio de que empieza a cantar en un bar que se llama La Cápsula. Entonces, ¿por qué a un joven le interesaría leer Acordes del Destino? Porque siento que, aparte de que se pueden identificar mucho con los personajes, es un abrazo. Es un abrazo que te dice y que te enseña esta lección que parte de una metáfora sacada de un arte japonés que se llama Kintsugi. El Kintsugi es este arte de reparar la cerámica con oro. O sea, una pieza de cerámica rota, los japoneses la agarran, agarran estos pedazos rotos y los pegan con oro, y la pieza se vuelve mucho más valiosa y mucho más hermosa que antes.
Entonces, el libro parte de explorar esa metáfora. De cómo una persona puede estar rota o romperse y que después empiece a juntar estos pedazos rotos, los empiece a reunir o los empiece a reparar a partir del amor o a partir de esta parte valiosa. Y entonces terminas construyéndote y al final notas y lo ves desde lejos, y ves que eres mucho más valioso que antes y que tus cicatrices, más que definirte como alguien que está roto, te definen como alguien que se reparó. Te definen como alguien que supo salir adelante. Y claro que se puede, o sea, se puede salir del hoyo más profundo. Y de eso es Acordes del Destino. Es un caminito de cómo este arte del Kintsugi nos puede llevar a través también del Maktub, que implica que las personas llegan en el momento en el que tienen que llegar a nuestra vida, cómo el arte del Kintsugi nos enseña que sentir está bien, que a veces no va a estar tan padre porque sí es cierto que vienen emociones complejas, pero es a través de eso que nos reparamos y es a través de eso que nos volvemos mucho más valiosos como personas y como seres humanos.
Nuevos formatos, nuevas maneras de publicar
E.P.: Y pasando al aspecto técnico de la publicación de tus novelas, entiendo que ambas son novelas que se encuentran digitalmente, ¿cierto?
M.M.: Correcto, las dos novelas están publicadas en Amazon y están disponibles tanto en su versión digital, completamente digital, Kindle, como en su versión de pasta blanda, en su versión en físico. La cuestión es que por temas de distribución las copias físicas vienen de otros países porque en México no hay maquilas. Pero la parte digital, el libro digital, digamos, está completamente disponible. O sea, tú te metes a Amazon, buscas Acordes del Destino o buscas Marco Adrián Macías Leal o buscas Tímidas Miradas y te sale, y puedes ahí adquirirlo y darle una oportunidad, una leída a estas historias que, a mi parecer, te dejan algo algo bonito.
E.P.: Ok. Y tal vez para que se le quite el miedo a todos aquellos escritores en potencia que van a leer la entrevista, platícanos un poquito de eso. ¿Cómo es este proceso y si realmente la gente lo puede hacer como te lo pintan las grandes trasnacionales?
M.M.: Afortunadamente, digo, la globalización y la democratización de los contenidos tienen sus pros y contras. Es un gran debate que me parece muy interesante, no es el tema de hoy, entonces no lo voy a tocar. Pero lo que nos trae con la parte de escritura, es que hoy cualquiera, cualquiera, no hay restricción. O sea, no es que necesites tener... bueno, sí necesitas tener RFC, si estás en México sí necesitas tener RFC por el tema del registro. Pero la realidad es que es muy sencillo. O sea, una vez que... más allá de que hablemos del proceso de escritura que eso es un tema completamente aparte. Digamos que ya tienes tu novela, ya la tienes corregida, ya la tienes hecha. Ya tienes tu portada, ya tienes todo, en ese momento tú te metes, buscas Amazon KDP, hay otras opciones pero la popular, digamos, es Amazon KDP porque no te cuesta un peso.
Te metes y solita la plataforma, tú le pones literal "crear nuevo título" o "crear nuevo libro", no, creo que es "nuevo título" lo que dice. Y ahí la solita la plataforma te empieza a preguntar: título de la obra, la sinopsis, ¿qué tipo de papel quieres?, ¿si quieres pasta blanda o pasta tapa dura o si quieres que solo sea libro digital?, ahora agregaron una opción que me parece fenomenal de un papel que es reciclado, y ahí solita la plataforma te va preguntando. Realmente no tiene mayor complicación. Tú decides en qué género está tu novela, tú decides el precio también después de que ya te dicen cuáles son los costos de impresión, hay un mínimo que te da Amazon. Tú decides si, por ejemplo, si es libro digital, tú decides si quieres inscribirlo en el programa de Kindle Select, que eso te da una mayor cantidad de regalías y eso hace que cualquiera que tenga la suscripción de Kindle pueda acceder a tu libro. También hay opciones de marketing para que tu libro lo puedas pueda salir primero cuando buscan cierta cuestión. O sea, si tú buscas "libros de amor", puedes pagar para que si alguien busca "libros de amor", tu libro esté, como pasa con Google search, es exactamente el mismo concepto. Y solito te va preguntando.

Lo único cuestión que quizá es más engorrosa es que hay un punto en el que te pregunta si tienes los derechos del libro. Ahí, yo mi recomendación siempre, que a ver, estás en tu derecho porque teóricamente por ley la obra te sigue perteneciendo y si la publicas es tuya, pero mi recomendación abierta es: métete al Indautor, en el Indautor viene ahí propiamente segmentado, viene obras literarias, le picas ahí y ahí viene un formato de ayuda y un formato que es el que tienes que llenar. Y ahí claramente te dice qué es lo que tienes que hacer. Sí te tienes que parar en las oficinas de Indautor porque el trámite en línea no funciona del todo bien, o al menos a mí no me ha funcionado, para que tú puedas registrar tu obra. Y una vez que ya tengas tu obra registrada, después de haber seguido el procedimiento de Indautor, que implica que tengas dos copias en una USB o impresas, como quieras, mi recomendación creo que es más fácil en USB porque una USB se la queda el Indautor, la otra te la regresan en cuanto te dan tu certificado. Dos copias del formato que te da el propio Indautor y el pago que tienes que hacer por el formato, que son máximo 400 pesos, si no mal recuerdo, por ahí está el costo del formato, ¡y ya!
Y con eso, más allá de los gastos que pudiste haber hecho dependiendo de cómo quisiste gestionarlo de la portada y contraportada... o sea, depende de lo mejor si tienes un amigo diseñador pues le dices: "Oye, échame la mano". Ahora sí que depende mucho de qué tipo de portada y contraportada quieras tener, pues sería ese gasto si gastas dinero en ello, el gasto en el trámite, ¡y ya! Y ya tú, una vez tienes todo eso, ya definiste el precio, definiste todo, ya lo puedes publicar, ya lo puedes publicar y es realmente bastante más sencillo de lo que la gente cree. Ya después tú puedes tomar la decisión de cómo llevar a cabo tus libros.
Puedes pedir tus copias y ahí ya implica gasto de traslado, ahí implica más gasto, depende mucho de qué tipo de estrategia sigas. A mí, en lo personal, me ha salido muy bien yo pedir mis copias y vender yo mis copias de manera directa, porque también el margen de ganancia, ya cuando llevas un número de copias y ya llegaste al punto de equilibrio de los gastos que hiciste, empiezas a tener una cantidad de regalías que ya es bastante rentable. O sea, insisto, es un modelo que parece complicado, pero realmente con que te metas a curiosear en la plataforma de Amazon, ya lo tienes. Y si no quieres Amazon, hay otras opciones.
Hoy en día muchos sellos editoriales, ahí ya es un precio mucho mayor, muchos editoriales están empezando a aceptar manuscritos porque ya aplica otro tipo de modelo en el cual tú pagas una cantidad de dinero y ellos te hacen todo: el trámite de registro, la portada, el, este... la corrección si quieres, te lo hacen todo. Pero eso ya implica un gasto mucho mayor. Yo creo que hacerlo de manera independiente, aunque sí tiene sus contras, sales ganando en muchos ámbitos.
E.P.: Entiendo que las propias plataformas también te dan un código, un número que funciona como una obra para que para que tenga derechos ya sea en Amazon o en Google Books, ¿cierto?
M.M.: Sí, el propio Amazon te da el código que es como el código de barras, digamos, de los libros. El propio Amazon es el que te lo da, te lo brinda y, insisto, una vez que tú publicas una obra por ley te pertenece y por ley tienes los derechos. Sin embargo, el que tú hagas el trámite, pues te da una protección y una tranquilidad de que tienes el papelito de que si alguien llega y te quiere copiar, pues "oye, tienes el papelito de que esta obra es tuya". Entonces, eso es un plus que yo no obviaría. Sí, Amazon te da esa opción y Amazon te, ahora sí que te protege en ese ámbito, pero siempre es como ponerse un escudo adicional que para mí no está de más.
E.P.: Las plataformas se encargan de todo. O sea, tú no te preocupas en absoluto de distribución. Una vez que está arriba, decides el precio y con qué formatos va a distribuir, pero poco más, ¿cierto?
M.M.: Exacto, Amazon maneja todo el tema, o sea, tú no te tienes por qué preocupar. Literalmente Amazon tiene esta gestión que de hecho otras editoriales empezaron a copiar o otros sellos editoriales o casas editoriales empezaron a copiar, que es que Amazon en el momento en el que alguien pide un libro, lo imprime. No tiene 200 libros impresos y va sacando conforme los piden, sino que cada que alguien pide un libro, lo imprime Amazon. Tú no te encargas de nada de eso, tú decides el precio.
El único tema que sí es cierto que hay que considerar y que sí hay que tomar en cuenta, que tampoco podemos aquí salir y decir que todo es increíble, es que, como ya decía antes, los libros vienen de otras partes del mundo. Amazon tiene maquilas o imprime libros en Estados Unidos, más que nada, pero también en Europa, en varios sitios de Europa, pero en general en Latinoamérica no hay maquilas. Eso hace que el precio del libro, si tú te metes en Amazon México y buscas el libro, te sale que el precio del libro es mucho más elevado. ¿Por qué? Porque como viene de otro sitio, actualmente vivimos en una situación en la cual los costos de importación han subido mucho.
Entonces, estás sujeto a que... ojo, nota importante: esto es para el libro físico. Para el libro digital no tienes problema, eso está la tienda de México sin tema. Pero para el libro físico, si eres como yo que le gusta tener la copia física, Amazon decide desde qué lugar del mundo te lo manda, tú no decides eso, ese es el contra que tiene, que tú no decides si quieres que venga de Estados Unidos, que es lo más conveniente, si lo podemos poner algo conveniente. A lo mejor te lo mandan de Europa, y entonces eso eleva un poco los costos, y eso hace que quizá tengas que reducir el costo del libro para compensar los gastos de envío que te va cobrar Amazon.
Ese es el gran pero que tiene este sistema. Pero yo, por lo demás, creo que sí conviene mucho este modelo si quieres hacerlo todo de forma independiente, que pues es bastante conveniente. Sí vale la pena explorar la opción de hacer esta venta directa y de tú llevar a cabo tu venta directa, y en Amazon promocionar mayormente el libro digital, que al final ha crecido muchísimo.
E.P.: ¿Algún otro detalle para toda la gente que no conoce bien este proceso y que lo va a hacer por primera vez, Marco? ¿Algo que le quieras comentar a la gente?
M.M.: Pues nada, que se animen, que escriban. Yo creo que escribir es la mejor manera de contar historias. A mí, en lo personal, es mi favorita. Hay muchísimas y en la comunicación hay demasiado, ninguna menos válida que la otra, pero para mí no hay otra cosa como sentarse y escribir. Y yo recomiendo que le perdamos el miedo a eso. Yo he dicho mil veces: en México yo pienso que sí hay talento, yo pienso que hay muchísimo talento en México, en el área de escritura y en otras áreas. Siento que quizá no sabemos o no hemos podido explorar las herramientas que existen para desarrollar ese talento. Y una de estas es esta cuestión de Amazon o esta cuestión de los libros, ¿no? O sea, parece que es algo solo para gente de, no sé, de 50 años para adelante o no sé cuántos, pero parece que es algo solo para gente con mucha mayor edad o mucha mayor experiencia, o solo para los grandes autores.
Y no es cierto, hay miles de géneros en los que te puedes centrar, hay miles de cuestiones. Entonces, el primer paso es el más difícil, que es sentarse frente a la computadora o sentarse frente a una libreta y escribir lo que salga o ver lo que salga, o hacer tus esquemas. El primer paso es animarse. Una vez después de eso, si tú llegas y terminas algo y estás orgulloso con ese algo que ya tienes y ya terminas y tienes una obra en tus manos, el resto, la verdad, es puro trámite. Y eso es la maravilla que da las nuevas plataformas y las nuevas opciones, que ya es... o sea, si tú quieres publicar un libro y si tienes el libro ya hecho, es engorroso, tal vez. Pero estoy 300% seguro de que es mucho más fácil publicar un libro en el 2026 de lo que era hace 10 años o incluso quizá hace 8 años.
Y hay que aprovechar estas herramientas. Entonces, es meterse, investigar, literal buscar en Google "KDP Amazon" y el propio Amazon te guía, y creo que hasta tutoriales tiene. Es muy amigable porque Amazon aboga por que haya nuevos escritores, es algo que hacen bien, aboga por que la gente se anime. Y yo creo que en nuestro país vale mucho la pena, y gente de mi edad muchísimo más que valga la pena que digan: "Oye, tengo este sueño y parece imposible", pues no, no es imposible. Pero es cuestión de animarse. Eso es lo que diría.
E.P.: Pues muchísimas gracias, Marco. Gracias por tu tiempo.
Novelas del autor
Tímidas Miradas (2022)
Acordes del Destino (2026)
Un listado en orden cronológico inverso de todos los textos escritos por Eduardo Portas en Anáhuac Landscape se puede ver aquí: https://eduportas.wordpress.com/anahuac-landscape/




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