La nueva pirámide de la comida… y la guerra por anunciarla: contramarketing y salud pública.
- 9 ene
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Por: Dr. Ricardo Ignacio Prado Hurtado, Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación aplicada.
El 7 de enero de 2026, la Casa Blanca presentó las Dietary Guidelines for Americans 2025–2030 junto con un artefacto de alto impacto mediático: una pirámide nutricional invertida. El mensaje oficial se condensó en una consigna político-saludista, “Make America Healthy Again”, y en una frase fácil de repetir: eat real food (come comida real).
¿Qué propone (y qué comunica) la pirámide?
A diferencia de la pirámide tradicional (que asociaba base con lo que más comes), la versión invertida busca un giro retórico: poner arriba lo que, según el gobierno, debe dominar la dieta cotidiana. En su lectura pública, se enfatiza proteína en cada comida, frutas y verduras, grasas “saludables”, lácteos y, en un lugar menos protagónico, granos integrales; al mismo tiempo, pide reducir drásticamente los alimentos ultraprocesados procesados (AUP) y recortar azúcares añadidos.
Dos elementos encendieron el debate inmediato. Primero, la recomendación de proteína difundida por la cobertura: 1.2–1.6 g/kg/día, por encima del estándar previo de 0.8 g/kg/día. Segundo, el énfasis en lácteos y grasas, que algunos interpretan como un guiño a patrones low carb y a un regreso cultural a lo tradicional (mantequilla, lácteos enteros), mientras el propio documento sostiene límites y advertencias que suelen acompañar el debate sobre grasas saturadas.
¿Qué valoran y qué cuestionan los expertos?
La American Heart Association celebró que el texto refuerce recomendaciones alineadas con salud pública: más frutas, verduras y granos integrales, y menos azúcares añadidos, bebidas azucaradas, grasas saturadas y alimentos altamente procesados.
Pero la crítica técnica más repetida apunta a una tensión comunicacional: el visual puede decir algo distinto al texto y generar interpretaciones prácticas confusas (porciones, prioridades, equivalencias). Dietistas consultados en medios han señalado que el diseño carece de guía clara de cantidades y no refleja bien diversidad cultural ni fuentes proteicas no animales, lo que puede empobrecer su uso educativo.
Además, el concepto ultraprocesado procesado aparece como villano central… pero con definiciones imprecisas, un vacío que las industrias suelen aprovechar para reetiquetar, reformular y reposicionar productos sin cambiar el modelo de fondo.
Por qué el contramarketing es clave ahora
Si esta pirámide pone en jaque a bebidas azucaradas y los AUP es porque toca su nervio: nombra la ingeniería del consumo y su relación con enfermedad, no solo con elecciones individuales. Aquí el contramarketing se vuelve una herramienta estratégica para: traducir evidencia en mensajes claros, anticipar el contraataque retórico y fortalecer alfabetización mediática en salud (Prado-Hurtado & Ruiz Méndez, 2025).
Lo que viene es predecible: “todo con moderación”, “no hay alimentos malos”, “el problema es el sedentarismo”, “la responsabilidad es personal”, “nuestros productos son parte de una dieta balanceada”, “la ciencia sobre ultraprocesados no es concluyente”. Frente a eso, el contramarketing no solo difunde la pirámide: la blinda, exhibiendo tácticas de influencia y marcos discursivos de industrias altamente rentables, en línea con lo que la OMS y The Lancet han descrito como determinantes comerciales de la salud.
La discusión no se resuelve con un gráfico. Pero el gráfico puede ser un detonador. Y si el objetivo real de “Make America Healthy Again” es salud pública, y no solo un eslogan, hará falta la otra mitad del trabajo: comunicación crítica sostenida, vigilancia de narrativas corporativas y políticas públicas consistentes.
Referencias
American Heart Association. (2026, January 7). New dietary guidelines underscore importance of healthy eating [Press release].
Kickbusch, I., Allen, L., & Franz, C. (2016). The commercial determinants of health. The Lancet Global Health, 4(12), e895–e896.
Lane, M. M., Davis, J. A., Beattie, S., Gómez-Donoso, C., Loughman, A., O’Neil, A., … Jacka, F. N. (2024). Ultra-processed food exposure and adverse health outcomes: Umbrella review of epidemiological meta-analyses. BMJ, 384, e077310.
Lara-Castor, L., O’Hearn, M., Cudhea, F., Miller, V., Shi, P., Zhang, J., … Mozaffarian, D. (2025). Burdens of type 2 diabetes and cardiovascular disease attributable to sugar-sweetened beverages in 184 countries. Nature Medicine, 31(2), 552–564.
Prado-Hurtado, R. I., & Ruiz Méndez, A. (2025). Contramarketing: una metodología diseñada para la comunicación por la salud y las causas sociales. En La pandemia del síndrome metabólico y el continuum del riesgo cardiometabólico, vascular, hepático y renal (Vol. 1, pp. 113–134). Intersistemas.
World Health Organization. (2015). Guideline: Sugars intake for adults and children.
World Health Organization Regional Office for Europe. (2024). Commercial determinants of noncommunicable diseases in the WHO European Region.
(Comunicados oficiales) U.S. Department of Agriculture. (2026, January 7). Kennedy, Rollins unveil historic reset of U.S. nutrition policy, put real food back at center of health.
U.S. Department of Health and Human Services. (2026, January 7). Historic reset of federal nutrition policy (Press room materials).




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