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El desplome del índice de fecundidad en México y el uso desmedido de la tecnología

  • 12 nov
  • 5 Min. de lectura

Por Eduardo Portas Ruiz // Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) de la Universidad Anáhuac México


En X: @EduPortas


Fuente: Ahmed Mahin / Public Transport / Flickr / CC BY 2.0// Ilustración: Eduardo Portas
Fuente: Ahmed Mahin / Public Transport / Flickr / CC BY 2.0// Ilustración: Eduardo Portas

Hace unos días El Economista publicó una infografía interesante sobre el índice de fecundidad en México.


El gráfico que se muestra abajo coloca a México por debajo de la tasa de reemplazo que todos los especialistas conocen desde años como el mínimo necesario para poder mantener un sistema de pensiones saludable.


En este momento, nuestro país se ubica en 1.89 hijos por mujer, según la CEPAL (1.6, según la Secretaría de Gobernación). Lejos del 2.1 hijos que se mantenido como una ley inobjetable desde hace décadas.


Fuente: El Economista
Fuente: El Economista

Para aquellos que no sepan, la tasa de reemplazo poblacional es el nivel de fecundidad total (hijos promedio por mujer) necesario para que una generación se reemplace a sí misma.


“Este valor es aproximadamente 2.1 en la mayoría de los países desarrollados, pues se necesitan dos hijos para reemplazar a los padres, más un pequeño margen (0.1) para compensar las muertes de niños o mujeres que no llegan a la edad reproductiva. Una tasa por debajo de este nivel implica, a largo plazo y sin inmigración, una disminución de la población”, resume Google Gemini.


¿Por qué es esto un problema? Porque si la tasa de reemplazo cae por debajo del 2.1, la base de trabajadores que cotiza en los sistemas de pensiones públicos (IMSS e ISSSTE) no podrá mantener a los jubilados a medida que ésta última crece.


La consecuencia es mayor presión financiera para el Estado--a la larga insostenible--que solo puede solventarse temporalmente si se pide a la base de trabajadores que cotiza que aporte más dinero de su quincena al IMSS e ISSSTE o bien que los jubilados reduzcan sus beneficios.


Ninguna de las dos opciones es viable para ningún gobierno, a la larga. En México, esto se subsana en parte por el sistema de AFORES, pero esta es solo una solución parcial. Buena parte de los trabajadores en activo aún sostienen las jubilaciones de las personas que comenzaron a trabajar antes de los cambios de la ley del 97. Y mejor ni tocamos el asunto de los regímenes especiales de jubilación que tienen distintos entes como CFE, Pemex, CNTE, etc.


En todos los casos la situación de México es la misma: una parte cada vez menor de trabajadores tendrá que aportar dinero para ayudar a mantener a millones de mexicanos que superan los 65 años.


Las causas de este fenómeno son diversas, pero el factor tecnológico en el cual entramos con la digitalización existencial de los últimos 30 años se presenta como la variable que ningún economista o actuario pudo calcular.


Es un hecho que los mexicanos, en promedio, pasan entre 7.5 y 8 horas todos los días, en internet y redes sociales. Esas son horas que no se pasan afuera, sino frente a una pantalla. La consecuencia es que ahora existen menores oportunidades de socialización de alta calidad, en oposición a las interacciones de baja calidad que las personas tienen en el mundo digital.


Con una hora de diferencia hacia arriba o hacia bajo y sus respectivas variaciones locales en la preferencia de redes sociales, esa estadística de 7.5 horas se repite en todo el mundo, pero escala considerablemente en los grupos poblacionales más jóvenes (de 13 a 25 años particularmente, pero también de 25 a 35 años), en donde el uso de la red está por arriba de las 8 horas diarias y el uso de redes ronda las 4 o 5 horas todos los días.


El documento Observatorio Demográfico, 2025. América Latina y el Caribe ante la baja fecundidad: tendencias y dinámicas emergentes (CEPAL) ofrece algunas explicaciones para nuestra región del mundo sobre la tremenda baja de fecundidad.


Nótense los índices regionales de fecundidad y el de México. Fuente: CEPAL
Nótense los índices regionales de fecundidad y el de México. Fuente: CEPAL

Más allá de factores macro-estructurales como disminución de la mortalidad, mejores servicios de salud, control natal, y la mayor participación escolar de las mujeres, el documento subraya la creciente urbanización y recomposición del mercado laboral que ahora incluye mucho mayor inclusión femenina, lo cual aumenta el costo de oportunidad para tener hijos.


El mismo reporte nota un aplazamiento masivo de la maternidad para toda la región de Latinoamérica. Las mujeres que tienen hijos los están teniendo en edades más avanzadas. Por tanto, disminuye el número total final de hijos por mujer.


También destaca un traslada a “valores posmaterialistas”, aquellos en donde se priorizan la autorrealización individual, la autonomía y la expansión de la educación superior, a menudo en conflicto con las obligaciones tradicionales de la vida familiar.


Dice la CEPAL: “En estas sociedades, se priorizarían la autorrealización y la autonomía de las personas (en contraste con las obligaciones tradicionales relacionadas con la familia), así como una mayor apertura hacia la diversidad de proyectos de vida, relaciones de pareja más igualitarias y trayectorias individuales no normativas. También se observaría una menor aversión al cambio y a la ruptura de vínculos, lo que favorecería una mayor apertura hacia estilos de vida más flexibles, diversos modelos de convivencia, un incremento de la migración, una menor cohesión social, el rechazo a la autoridad, una mayor simetría en las relaciones de género, una mayor valoración del medio ambiente y una creciente preocupación por el futuro del planeta. Todo ello erosionaría las bases altruistas de la tenencia de hijos (Lesthaeghe, 2010)”.


Otros factores no ayudan: sociedades machistas que desincentivan a las mujeres, así como alta incertidumbre económica.


En Mexico se agregan dos capas a esta compleja ecuación: mayor natalidad en áreas rurales y, por otro lado, niveles socioeconómicos menos favorecidos.


Los detractores dirán que no hay problema con esta nueva realidad mexicana. Que el progreso requiere una sociedad con menos y mejores personas.


La realidad demuestra todo lo contrario: prácticamente todos los países altamente industrializados enfrentan este problema desde hace décadas, lo que ha provocado otros problemas para tratar de subsanar la baja en la tasa de natalidad, principalmente mayores índices de migración y economías con poco o nulo crecimiento. El asunto migratorio se ha convertido en uno de los ejes más debatidos de la “guerra cultural” que impera en Europa, Estados Unidos y Canadá.


Los países europeos han tenido bajísimos índices de fecundidad durante décadas. Fuente: eurostat
Los países europeos han tenido bajísimos índices de fecundidad durante décadas. Fuente: eurostat

En Asia, los bajísimos índices natales ya prenden las alarmas. Los gobiernos de esos países, a pesar de distintos esfuerzos, no logran convencer a las personas de tener más hijos o tan siquiera tenerlos, con la consecuencia de una diversidad de afectaciones macrosociales derivadas de un pobre ánimo social (más enfermedades mentales, suicidios, tiroteos masivos, etc.).


En todos estos casos el factor transversal e interviniente es la tecnología. O mejor dicho, el desmedido tiempo que las personas están dispuestas a pasar frente a sus aparatos digitales.


Los países altamente industriaiizados de Asia presentan índices de fecundidad aún más bajos que Europa. Fuente: Statista
Los países altamente industriaiizados de Asia presentan índices de fecundidad aún más bajos que Europa. Fuente: Statista

La tendencia no parece tener ninguna intención de disminuir. Al contrario, los países en vías de desarrollo, como México, cada vez están pasando más tiempo con sus aparatos, lo que invita a toda una serie de análisis posteriores con la misma pregunta: ¿el progreso implica pasar más o menos tiempo detrás una pantalla en detrimento del tiempo que se pasa en exteriores haciendo actividades que enriquecen la calidad de vida de las personas?


El entorno que se ha creado en las últimas décadas apunta exactamente hacia el lado contrario. En éste conviven humanos con pantallas, redes, IA, bots, y automatizaciones parciales que abren ventanas de esparcimiento y comunicación, pero cierran posibilidades de mirar cara a cara a otra persona a los ojos.


Observatorio Demográfico, 2025. América Latina y el Caribe ante la baja fecundidad: tendencias y dinámicas emergentes (CEPAL, 2025)


Mujeres y Hombres en México 2024 (INEGI, 2025)


Tasa de fecundidad, total (nacimientos por mujer) - Mexico


Fertility statistics


The 20 countries with the lowest fertility rates in 2024

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