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La Ciudad de las motos. Las apps de entrega modificaron para siempre nuestro paisaje chilango

  • hace 3 horas
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Un grupo de repartidores de Rappi. Foto:  Carlos Felipe  Pardo // Flickr // CC BY 2.0
Un grupo de repartidores de Rappi. Foto: Carlos Felipe Pardo // Flickr // CC BY 2.0

Por Eduardo Portas Ruiz // Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) de la Universidad Anáhuac México


Ciudad de México, 4 de abril del 2026.- Durante siglos la capital de México fue conocida en el mundo como la Ciudad de los Palacios, los cuales se encuentran aglomerados principalmente en su zona céntrica que corona el impresionante Castillo de Chapultepec en Paseo de la Reforma.


Los palacios siguen ahí. Las calles también. Pero desde el 2020 el sabor de una de las ciudades más grandes del mundo —solo detrás en Sao Paolo y Tokyo, dependiendo el ranking que se mire— ha cambiado irremediablemente para convertirse en la Ciudad de las Motos.


Tan solo de ese año a la fecha el número de estos vehículos ha crecido de 433 mil a 822 mil, de acuerdo con el gobierno local. Y si bien es cierto que la tendencia ya venía subiendo desde el 2015, cuando circulaban unas 260 mil en la capital, cada vez son más omnipresentes, ruidosas, y…necesarias.


Las motocicletas se han convertido en la herramienta indispensable para un ejército de repartidores que trabajan en diversas plataformas digitales con un propósito claro: resolver los problemas de otras personas que no tienen tiempo o voluntad para cocinar, entregar un paquete, o hacer el mandado.


Ese quiebre en el comportamiento del capitalino se puede trazar al 2020, cuando el confinamiento obligó a millones de personas a cambiar sus hábitos de forma permanente.


Ahora, toda una generación vive y subsiste gracias a la actividad vinculada a las motocicletas que circulan sin parar por toda la capital y sus alrededores sin descanso.


Al oeste de la Ciudad de México, un repartidor espera junto a su motocicleta que su celular reciba una orden para entregar comida, una escena común afuera de los centros comerciales de México. Foto: @EduPortas
Al oeste de la Ciudad de México, un repartidor espera junto a su motocicleta que su celular reciba una orden para entregar comida, una escena común afuera de los centros comerciales de México. Foto: @EduPortas

Y no solo eso, una serie de cambios legales de los últimos años permitieron que estos vehículos entraran a las vías rápidas, lo cual siempre habían tenido prohibido, por razones de seguridad. En consecuencia, el número de fallecidos en accidentes de motocicleta también ha aumentado. Tan solo en la segunda parte del 2025, el número total de personas fallecidas por accidentes de moto (51 en total) sumó el 44% de todas las muertes viales en ese mismo lapso de tiempo. Peor aun, 90% de los motociclistas circulan sin seguro.


Como suele suceder en México, el asunto se ha tornado político.


Hace unos meses, el Gobierno federal de Claudia Sheinbaum aprobó una serie de cambios legales que permiten a los trabajadores de estas aplicaciones tener seguridad social bajo el esquema de “subordinación discontinua”, es decir, si llega a una cierta cantidad de ingresos al mes, la empresa para la cual trabaja deberá aportar lo que establece la ley para que esa persona sume semanas de cotización para su retiro. Si no llega a la cantidad, el trabajador de aplicaciones mantiene cuando menos el derecho a la atención médica pública.


El esquema ha sido criticado porque infla las cifras oficiales de personas empleadas, aunque al final del mes solo una pequeña parte de los empleados de plataformas alcance lo requerido para que el patrón aporte lo que debe a su seguridad social. Del total de un un millón 250 mil 898 personas dadas de alta en plataformas digitales como Uber, Rappi, o Didi, solo 163 mil 896 llegó al umbral necesario para tener cobertura de seguridad social completa, es decir, 13%, según las estadísticas a febrero de este año del Gobierno federal.


Pero el golpe mediático ahí está. Los políticos declararon con bombo y platillo que esto era un avance sustancial para un grupo de personas que durante diez años permaneció bajo el talón de las empresas tecnológicas internacionales que nunca les reconocieron ningún derecho y que ahora salieron a su defensa.


La realidad es más mundana. Las autoridades solo reconocieron a los repartidores cuando se percataron de que la Ciudad de México y otras grandes urbes, habían sido inundadas por miles de trabajadores que utilizan la motocicleta como herramienta primordial de trabajo. Da la casualidad que esta misma herramienta es ruidosa, corre a velocidades altas, y frecuentemente se vincula con accidentes.


No es raro, entonces, que el tráfico de la Ciudad sea peor que nunca. Diversos especialistas, como el TomTom Traffic Index, registran a la capital como la peor del mundo en este aspecto. Las congestiones son la norma: una persona pierde en promedio 180 horas al año por tráfico en la ciudad y es muy común que la velocidad de un viaje se halle entre 5 y 8km/h.


Oficialmente hay unos 6.4 millones de automóviles registrados en la Ciudad de México. Pero a estos hay que sumar otros 9 millones del contiguo Estado de México y otros tantos que llegan por Hidalgo todos los días para diversos asuntos. Los 15 millones de automóviles, cuando menos, son casi una tercera parte del total de autos en todo el país (unos 50 millones).


Las motocicletas agravan ese tráfico, pero al mismo lo hacen menos exasperante. Por un lado, cientos de miles de personas las usan en lugar del automóvil por razones prácticas pero también económicas. La diferencia de precio entre una motocicleta nueva y el automóvil nuevo más económico es de 10 veces, una barrera imposible de superar para las personas. Ante esta realidad, muchos han preferido la motocicleta como la forma obligatoria de transporte de uso diario.


Un grupo de repartidores aguarda en sus motos para entregar la orden que recibirán mediante una app en su teléfono. Foto: @EduPortas
Un grupo de repartidores aguarda en sus motos para entregar la orden que recibirán mediante una app en su teléfono. Foto: @EduPortas

Nada que decir del transporte público. Las filas y la dificultad para ingresar al metro son miméticas. Una persona puede perder fácilmente dos horas de ida a su trabajo y otras dos horas de vuelta en un día normal de la semana. Para muchos, el trasporte público simplemente ha dejado de ser una opción.


Viendo el difícil panorama la respuesta fue obvia: adquirir una moto para moverse, con todos los riesgos que esto implica. El scooter no es práctico para las grandes distancias de la Ciudad de México. La bicicleta tampoco, a menos que se circule en la zona más plana de la capital, ahí donde están buena parte de las atracciones turísticas. Si se cumplen esas dos condiciones la bici, el scooter o la caminata son una opción realmente privilegiada. De otra forma, la única posible es la moto.


Nadie que haya visitado la Ciudad de México en los últimos cinco años ha podido obviar este enorme cambio. La frenética metrópoli vive gracias a su dificultosa movilidad, la cual permite encontrar prácticamente cualquier servicio en un radio transitable en motocicleta. Desde el 2020, el factor detonante fueron millones de personas que fueron obligadas a permanecer en sus hogares. Pero a esos mexicanos deben sumarse otros tantos nómadas digitales que llegaron esencialmente de Estados Unidos y Canadá, ademas de otro grupo que simplemente no vio necesidad de regresar a un trabajo de oficina.


Algo que comenzó un susurro ahora es una realidad: sin las motos simplemente no habría Ciudad de México en toda su caótica modernidad.


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Pie de foto: Al oeste de la Ciudad de México, un repartidor espera junto a su motocicleta que su celular reciba una orden para entregar comida, una escena común afuera de los centros comerciales de México. Por: @EduPortas




Pie de foto: Un grupo de repartidores aguarda en sus motos para entregar la orden que recibirán mediante una app en su teléfono. Por: @EduPortas

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