Grafiti “ignorante” o anti-estilo: marco de sensibilidad y gusto urbano
- 15 ene
- 2 Min. de lectura

Dra. Velebita Koričančić
Desde la perspectiva de la comunicación visual urbana, el tipo de grafiti conocido como anti-style o “ignorante” invita a preguntarse: ¿qué hace esta imagen en la ciudad? Aparece rápido, con baja inversión material y a menudo con alta insistencia en el territorio urbano. Combina velocidad con fricción y así produce efectos de visibilidad que no dependen de criterios de destreza. Decir que está “mal hecho” implica una lectura normativa. Sin embargo, esa etiqueta también puede funcionar de otro modo: describe ciertas decisiones formales y, al mismo tiempo, deja ver que el gusto no es neutral, sino una manera de regular legitimidades y circulación en el espacio público.
El grafiti anti-estilo muestra que la eficacia comunicativa de un signo puede basarse en su capacidad de interrumpir rutinas perceptivas cuando se interviene en superficies urbanas. Asimismo, este tipo de grafiti supuestamente ignorante desplaza el énfasis de una semiótica interesada mecánicamente en la cadena código–mensaje–audiencia e incorpora una ecología de afectos. Cuando el grafiti anti-style provoca reacciones (molestia, risa, curiosidad), éstas se vuelven atajos de interpretación social.
Es ahí donde el gusto se impone como filtro: organiza quién entiende, quién rechaza y quién se siente incluido o expulsado de una escena.
Incluso la categoría estética de lo feo se vuelve un recurso retórico: una manera de modular la atención en los recorridos urbanos y así producir comunidad, o bien de complicar el consenso estético. Además, el grafiti anti-style pone en evidencia que lo visual en la ciudad está atravesado por lo que se permite circular. Las narrativas de “orden” y “seguridad” se encargan de materializar una visión de la ciudad al decidir qué marcas son tolerables y cuáles deben desaparecer. Detenernos a estudiar el grafiti anti-style importa porque permite entender el gusto urbano como un marco afectivo de visibilidad, y también de sensibilidad, que disputa quién puede aparecer, quién es borrado y bajo qué condiciones se administra el espacio público.




Comentarios