De audiencia a prosumidor: la nueva corresponsabilidad en el periodismo digital
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Por Andrómeda Martínez Nemecio
En el ecosistema mediático contemporáneo, la audiencia ha dejado de ocupar un rol secundario para convertirse en un agente activo del proceso informativo. La irrupción de las plataformas digitales y de las redes sociales ha transformado de manera radical la lógica tradicional de la comunicación, dando paso a un modelo en el que los usuarios ya no solo consumen contenidos, sino que también los producen, los interpretan y los redistribuyen. En este contexto emerge con fuerza la figura del prosumidor, un concepto clave para comprender las nuevas dinámicas del periodismo en línea.
Durante décadas, el periodismo operó bajo un esquema unidireccional: los medios informaban y las audiencias recibían. Hoy, esa frontera se ha diluido. El prosumidor —productor y consumidor al mismo tiempo— participa activamente en la vida informativa mediante comentarios, reacciones, compartidos y debates que inciden directamente en la visibilidad y jerarquización de las noticias. Estas prácticas no solo amplifican los contenidos, sino que también influyen en la agenda pública y en la construcción social de la realidad.
Más allá de la interacción superficial, la participación de la audiencia adquiere un carácter estratégico cuando los usuarios aportan información relevante: fotografías, videos, testimonios o datos de primera mano. En escenarios de coyuntura política, crisis sociales o acontecimientos de última hora, el prosumidor puede fungir como fuente informativa directa. Este fenómeno amplía el alcance del periodismo y fortalece su capacidad de cobertura, pero también exige un ejercicio profesional más riguroso en términos de verificación, contraste y contextualización de la información.
Ante esta transformación, el periodismo digital se ve obligado a replantear su relación con la audiencia. La comunicación deja de ser vertical para convertirse en dialógica. Escuchar a los usuarios, responder a sus cuestionamientos y corregir errores de manera transparente se vuelve una práctica indispensable para sostener la credibilidad de los medios. No obstante, este diálogo no implica renunciar a la función editorial ni subordinar el criterio periodístico a la lógica de la viralidad o del engagement inmediato.
En este escenario cobra relevancia el concepto de corresponsabilidad informativa. Si bien los periodistas mantienen la responsabilidad ética de investigar, interpretar y contextualizar los hechos, la audiencia también participa en la construcción del ecosistema informativo. El prosumidor no es un actor neutral: su capacidad para compartir información verificada, cuestionar narrativas engañosas y exigir rigor a los medios contribuye —o perjudica— la calidad del debate público.
En conclusión, la evolución de la audiencia hacia el prosumidor redefine el sentido mismo del periodismo en la era digital. Lejos de representar una amenaza, esta participación activa puede fortalecer la función social de los medios si se gestiona desde principios de ética, responsabilidad y diálogo crítico. En una época marcada por la sobreinformación y la desinformación, el reto no es silenciar a la audiencia, sino integrarla de manera consciente y responsable en la construcción de una esfera pública más informada, plural y democrática.




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