"Las democracias son muy vulnerables frente al discurso de la IA"
El filósofo Manuel Bermúdez advierte que la posverdad, el populismo y la inteligencia artificial erosionan las democracias occidentales; propone recuperar el pensamiento crítico, los exámenes orales y el hábito lector.

El académico Manuel Bermúdez Vázquez concedió una entrevista en la Ciudad de México.
En esta cálida charla en la Ciudad de México, el académico Manuel Bermúdez Vázquez profundiza sobre las implicaciones de la posverdad para las democracias occidentales, así como los efectos que las redes sociales y la Inteligencia Artificial están teniendo sobre ella.
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Desde su perspectiva, así como las redes sociales en exceso fueron perniciosas para las juventudes, ahora el empleo sistemático de la IA en los menores de 25 años que aún no tienen desarrollado suficientemente su capacidad mental es perjudicial para su inteligencia, pues afecta su desarrollo cognitivo en intelectual.
Ante esto, recomienda a los jóvenes resistirte intelectualmente al afán de usar la IA para muchas cosas y preferir hacer las cosas por uno mismo, algo que reconoce como imposible en la actualidad. Para los docentes de todo el mundo, ve en la aplicación de examinaciones orales la única solución práctica, pues de esta forma se interiorizan los conocimientos. “La única alternativa es una vuelta a la oralidad”, afirma.
Como fundamento de los cursos universitarios manifiesta su apoyo a la novela. A medida que las personas lean tendrán mayor sentido crítico de su realidad. No hacerlo afecta no solo la vida de la persona, sino a su sociedad, pues “la falta de lectura nos condena a la miopía”.
Esto es particularmente relevante en la era de la IA, dado que no son herramientas neutras, desde su perspectiva. “Estamos implementando una tecnología que no sabemos bien a dónde nos va a conducir […] Las democracias son muy vulnerables frente al discurso de la IA”, remata.
Bermúdez Vázquez es Doctor en Filosofía por la Universidad de Córdoba, España.
¿Qué es esto de la posverdad?
Bueno, a mí me gustaría comenzar por el inicio. En el año 2016, el Diccionario de Oxford, que es una estructura muy importante, al menos en la lengua inglesa, consideró que la palabra más importante del año en todo el mundo, en inglés, era la palabra post-truth, un adjetivo. Solía venir acompañada de un sustantivo, entonces se decía post-truth politics o post-truth speeches, o sea, políticas posverdaderas, discursos posverdaderos.
La traducción que le hemos dado en español es el concepto de posverdad. Sin embargo, yo, en los escritos que he elaborado en los últimos diez años, intentaba mantener el espíritu de la palabra hablando de mecanismos posverdaderos, para utilizar ese adjetivo que había detrás en el mismo idioma español. Pero a mí lo que me interesa es la definición.
La definición que yo he aportado consiste en que la posverdad implica que cualquiera de las personas aquí presentes estaría dispuesta a creer que algo es verdad porque encaja con sus prejuicios y sus expectativas antes que con la realidad. Repito, cualquiera de nosotros estaría dispuesto a asumir que algo es verdad, no porque sea verdad, sino porque encaja con nuestra forma de entender la realidad. Y eso supone un enorme torpedo lanzado a la línea de flotación del concepto de verdad, que es fundamental para el mantenimiento de las democracias, incluso si me apuras, para la propia convivencia democrática de las distintas sociedades.
Entonces, claro, el concepto de posverdad está teniendo gravísimas consecuencias en el ámbito de las democracias en todo el mundo.
La pregunta es por qué las redes sociales facultan un mundo que está más metido en la posverdad que otra cosa.
Bueno, primero ahí actúan muchísimos factores.
Por ejemplo, los individuos que tienen opiniones similares a las de uno mismo. Entonces ese efecto campana provoca que uno rechace las opiniones que son diversas a las de uno mismo y acepte las propias. Y eso inmediatamente lleva como consecuencia un aumento de la polarización.
Entonces ahí es donde los mecanismos posverdaderos funcionan de una forma extraordinaria. Déjame ponerte un ejemplo. Si cualquier persona de los que no esté viendo pone posverdad en Google, una de las primeras entradas será la de la Wikipedia en español y clicando sobre la entrada de la Wikipedia verá que aparece un cartel del Brexit, que es para mí el ejemplo, digamos, más extraordinario de lo que significa la posverdad.
Saben ustedes que en 2016 el Reino Unido decidió en un referéndum votar salirse de la Unión Europea. Bueno, pues aquel cartel decía en español algo así como, todos los días mandamos 50 millones de libras a la Unión Europea. Gastemos ese dinero en su lugar en el Sistema Nacional de Salud.
Bien, lo importante que hay que decir aquí es que ese dato es falso. Sin embargo, millones de británicos decidieron creer que era verdadero. ¿Por qué? Porque encajaba con su forma de entender la realidad y con esa visión, digamos, mistificada, equivocada, errónea, falaz, que estaban transmitiendo determinados líderes políticos.
Pero es que voy más allá. Uno de los leitmotiv que me gustaría transmitir aquí hoy, o sea, un leitmotiv es una idea que se repite en una obra literaria. Bueno, pues haciendo uso del concepto metafóricamente, yo creo que uno de los leitmotiv que van a aparecer en la charla de hoy es justamente que el gran pecado de la ciudadanía consiste en que no penaliza el empleo de la mentira como herramienta política.
Y le voy a dar un dato. Uno de los que financió ese cartel del Brexit, que es un cartel falso y que, en cierto modo, es el paradigma de la posverdad, fue Boris Johnson. Y Boris Johnson, tres años después, en 2019, logró una mayoría absoluta demoledora para el Partido Conservador Británico, poniendo en manifiesto que la ciudadanía no iba a penalizar, que pagara con su propio dinero una campaña falsa.
No sé si me estoy explicando.
Entonces, es una combinación tanto de las herramientas que las personas utilizan todos los días, principalmente redes sociales para informarse. No sé cómo es en España, pero aquí en México ya desde hace tres, cuatro años, la fuente número uno de información para los mexicanos son las redes sociales. Así como tú bien dijiste, mecanismos en donde se crean posverdades para que ciertos actores políticos las aprovechen.
Y esto es un fenómeno relativamente nuevo, desde el 2016, tal vez un poquito antes, con la campaña del Brexit, hacia acá. Mi pregunta va en el sentido de qué es lo que alimenta este espíritu de posverdad que permite que crezca y crezca y crezca, a pesar de que parecería que la gente es más crítica, porque en teoría tiene más información, ¿cierto ¿Qué es lo que está pasando socialmente para que este espíritu de la posverdad crezca y, por el contrario, el espíritu democrático descaiga?
Hay dos cuestiones que me gustaría desarrollar. La primera es la carencia radical de elementos de pensamiento crítico en el sistema educativo, tanto mexicano como en la mayoría de los países de Europa y de América. Ahí hemos cometido un grave error porque no se está asumiendo la responsabilidad suficiente por parte de las autoridades educativas, porque los chavales, hasta los 18 años antes de entrar en la universidad, en su currículo carecen de elementos básicos de pensamiento crítico.
Entonces, lo que está ocurriendo es que, frente al vendaval que sopla desde las redes sociales, los mecanismos posverdaderos, los mecanismos de demagogia y populismo, que son muy dañinos para las democracias, ese vendaval que sopla está pillando a la ciudadanía, pues, parca en ropajes. Dicho de otro modo, carecemos del escudo suficiente para afrontar el discurso parcial, sesgado y tendencioso que procede de muchos ámbitos, desde el ámbito político, desde el ámbito mediático, desde el ámbito económico. Hay multitud de intereses imbricados que normalmente no es una cosa en la que yo me detenga en mi escrito, porque a mí lo que me interesa es poner de manifiesto cómo se está manipulando a la opinión pública que carece, que es muy vulnerable frente a estos discursos.
Y ahora me gustaría agregar un dato que es muy preocupante. Desde el año, hay datos que ofrece la Unión Europea, que son demoledores, porque la Unión Europea se siente objeto de durísimos ataques, utilizando noticias falsas o utilizando mecanismos posverdaderos. Pueden ustedes consultar los libros blancos que desde el año 2017 publica la Unión Europea sobre desinformación, sobre posverdad, sobre demagogia.
Están en todos los idiomas de la Unión Europea, son de fácil acceso, pero datos son demoledores. El caso iberoamericano es tremendo. Más del 50% de las noticias que circulan por las redes sociales e internet son noticias falsas.
Y aquí de nuevo hago un paréntesis, yo no me voy a detener aquí a hablar de qué interés hay detrás de esas noticias falsas, porque hay desde intereses geoestratégicos de la Rusia de Vladimir Putin, que manipula e intenta por ejemplo avivar los mecanismos identitarios de esas zonas europeas que se consideran irreventas, por ejemplo Cataluña, por ejemplo Córcega, por ejemplo Escocia.
Ahí no me voy a detener, porque son intereses muy variados, pero sí que me interesa lo siguiente. Si más de la mitad de las noticias que circulan por las redes sociales son noticias falsas y la inmensa mayoría de la población sólo se informa a través de las redes sociales e internet, ¿el resultado cuál es? Pues que un porcentaje muy elevado de la población va a beber de una fuente ponzoñosa, envenenada, una fuente repleta de mentiras.
Y ahí, ¿el resultado cuál es? Pues la gente está muy desubicada, en ocasiones vota contra sus propios intereses, no sabe lo que está votando, y entonces aquí es donde entra una de las cuestiones más controvertidas. Aquellos grupos de poder que posean más dominio sobre los medios de comunicación y sobre las redes sociales tienen la palanca de cambio más poderosa de todas, y es donde ahí empiezan a flaquear los mecanismos democráticos. Y voy a agregar un dato más, que es muy preocupante.
El caso iberoamericano es demoledor, porque según unas publicaciones recientes de años 2023 y 2024, un porcentaje cada vez mayor de jóvenes menores de 25 años, cada vez creen menos en los mecanismos democráticos, y al mismo tiempo considerarían más oportuno apoyar determinados líderes y estructuras de corte autoritario frente a estructuras de corte democrático. Y ahí es donde está, desde mi punto de vista, ese primer germen que puede ser el de la disolución de nuestras democracias. Por eso me parece tan preocupante esta cuestión y conviene que la difundamos y que la gente tome conciencia del asunto.
Parecería entonces que las democracias, en su forma ideal, digamos, de operación, requieren de cierto acto de fe, de cierta confianza de los ciudadanos. Y lo que ahora estamos viendo, tal vez con lo que explicas, es que estas democracias que asumen que el ciudadano actúa de buena fe, y ya no se diga los políticos de esas democracias, se trastornan cuando hay actores que tienen poder, que utilizan estos mecanismos aparentemente abiertos, transparentes, viables para todos los actores en esas democracias, los trastornan y entonces los utilizan para sus propios fines. Eso es lo que creo que todavía no hemos acabado de entender en las sociedades occidentales, al menos desconozco las otras.
Pero en las occidentales parecería que un buen grupo poblacional está confiando excesivamente en aquellas personas que tienen mayor poder y responsabilidad y da la casualidad de que esas personas llegaron ahí por una razón y muchas veces esas razones fueron a partir, o sea, esa razón está ligada directamente a partir del uso que le dieron en particular a los medios para llegar y digamos trastocar la verdad o trastornar esos mecanismos. Lo cual me lleva a la siguiente pregunta, Manu, ¿parecería entonces que el ánimo para debatir con alguien está seriamente cuestionado hoy día y entonces en estas democracias la gente ya no debate, sino que la gente tiene dogmas, ¿cierto?
Efectivamente, es una intervención muy interesante y muy valiosa y la quiero poner en valor, entre otras cosas porque ha comenzado hablando de un concepto que es fundamental, el concepto de la confianza. Nosotros estamos partiendo de una premisa que creo que va a compartir gran parte de los que nos estén escuchando y es que la confianza va perdiendo valor en el seno de las democracias occidentales y eso es lamentable y preocupante.
Sin confianza uno no podría cruzar una carretera porque si el semáforo está en verde tú confías que el que lo tiene en rojo se va a parar. Un ejemplo tan burdo como ese nos pone de manifiesto la necesidad de poder confiar en que los mecanismos de convivencia van a funcionar. Pero a mí realmente lo que más me preocupa es el hecho objetivo que se puede demostrar aquí.
Por no hacer demasiado daño utilicemos el ejemplo del Reino Unido. Los británicos sabían o al menos deberían saberlo porque en la campaña del Brexit se habló claramente del riesgo de pérdida considerable de riqueza nacional que suponía sacar al país de la Unión Europea. Desde 2016-2026 aproximadamente un 20% del PIB del Reino Unido, que era enorme, se ha contraído.
Esto pone manifiesto que aquellos que avisaban, que algunos los acusaron de agoreros, que avisaban de la debacle económica que iba a suponer, pues no fueron escuchados. ¿Por qué? Porque los mecanismos posverdaderos y todos esos mecanismos demagógicos, de los que podemos hablar más adelante si tú quieres, hicieron un enorme, un enorme daño en la ciudadanía. ¿Por qué? Pues porque millones de británicos votaron contra sus propios intereses.
Y a las pruebas me remito. En los últimos diez años ha habido seis, siete u ocho primeros ministros. No recuerdo bien.
La semana pasada el nuevo primer ministro [Andy Burnham] juró el cargo después de haber minado al laborista Stalmer. ¿A dónde quiero llegar con esto? Pues que uno puede votar contra sus propios intereses. Que el voto que va a emitir o el producto que va a comprar acabe perjudicándolo.
Y a mí me parece es un caso gravísimo. Voy a usar un concepto, un concepto filosófico, un caso de alienación. ¿Qué es la alienación? Bueno, pues el caso que aquí nos atañe sería cuando un individuo defiende los intereses de otro.
Bueno, pues lo que nosotros tenemos que pedir a nuestros políticos es honestidad, claridad y argumentos. Que son todas las cuestiones que se ha perdido en el discurso político actual. Si se fija, si se fija Eduardo, Aristóteles en la retórica, que es un libro maravilloso, muy breve y que se puede leer en el siglo XXI, dice que un discurso debe tener tres elementos principales.
El ethos, que consiste fundamentalmente en que el orador consigue, consiga que el auditorio se identifique con él y confíe en él. Luego viene el logos, que son las razones por las cuales uno defiende determinada postura. Y luego el pathos, que son apelaciones emotivas.
¿Qué es lo que ocurre? Que el logos, que para Aristóteles y para cualquier ciudadano que crea la democracia debería ser el elemento más importante, porque luego son las razones argumentadas por las que uno defiende algo, donde uno explica pormenorizadamente una decisión política o un reparto de un presupuesto, el logo se ha desaparecido del discurso público.
Y si te fijas Eduardo, en realidad lo que está ocurriendo es que el pathos ha tomado la esfera política. El pathos era muy habitual en el mundo del marketing, en el mundo de la comunicación, de la publicidad, de la propaganda, pero que eso, que el pathos, la apelación emotiva, hayan devorado sistemáticamente los escasos espacios de democracia y de debate público, me parece gravísimo y muy preocupante.
La pregunta es, como tú bien has estudiado la cultura occidental, la pregunta es por qué los seres humanos nos sentimos atraídos por estos demagogos. Esto no es nada nuevo en la historia de Occidente. La pregunta sería entonces, ¿por qué?
¿Qué hay en una buena parte de la humanidad que dice yo le voy a creer ese demagogo y voy a dejar de lado las razones, la lógica, para creerle a esa persona? ¿Qué es lo que, desde tu perspectiva Manuel, qué es lo que hay detrás?
Sí, ese es un tema que he trabajado, que lo trabajó también un profesor italiano que se llama Canfora.
Ahí influyen determinadas cuestiones. Primero la cuestión de nuestra especie como Homo Sapiens, ya desde los experimentos que se llevaron con el año 60, sabemos que el Homo Sapiens es fundamentalmente gregario, un individuo gregario es como una oveja en un rebaño, que va siguiendo el camino que le marca el pastor, entonces como es un rasgo casi genético que no podemos erradicar fácilmente, ahí están los experimentos de Stanley Milgram que son tremendos, pues ahí tenemos esa debilidad, ¿de acuerdo?
Pero viene otra cuestión, donde quiero hablar, a ver qué te parece Eduardo, la palabra demagogia tiene un nacimiento concreto, la primera vez que se emplea en la historia de la humanidad en el año 425 a.C., cuando Aristófanes, que era un comediógrafo ateniense, escribe una comedia que se llamaba Los Caballeros, si no recuerdo mal, que no tiene mucha gracia, por lo menos desde mi punto de vista, en el siglo XXI, pero la comedia es demoledora.
Demagogia es un concepto que se forma de dos palabras, en su momento ese neologismo que creó Aristófanes, demos significa pueblo y hago un verbo que significa conducir, ergo demagogia significa conducir al pueblo, pues fíjate, cuando Aristófanes crea el concepto no es una palabra peyorativa, era una palabra descriptiva, ¿descriptiva de qué? de la estrategia que adoptaban los oradores atenienses cuando se dirigían a la asamblea, porque la asamblea, la famosa boule, era un órgano de enorme poder en la democracia radical ateniense y lo que hacían simplemente era, en muchas ocasiones, actuar demagógicamente.
Intentaban conducir al pueblo, claro, a mí siempre que utilizo, o que explico un poco el origen etimológico del concepto de demagogia, me viene a la idea un pastor, que es el ejemplo que hablábamos antes, si me permití abusar de la metáfora, el pastor, ¿qué herramienta utiliza en su oficio?, pues un perro, un callado que es un palo y piedra, los pastores del norte de Córdoba tiran piedras para reconducir a las ovejas que se equivocan de camino, tienen una puntería excepcional, bueno pues, si el demagogo es el pastor, el palo, el perro y las piedras es el populismo, que es otra palabra de la que deberíamos analizar más adelante, si te parece bien Eduardo, la clave aquí, ¿cuál es?, pues que frente a ese discurso demagógico, primero, por una cuestión casi genética de nuestra forma de ser como homo sapiens, porque ya hasta Lee Milgram demostró que el 66 por ciento de los individuos que participaron en su famoso experimento, estaban dispuestos a aplicar una descarga eléctrica supuestamente mortal, por obedecer la orden de un individuo que no conocían para nada, ese experimento por cierto, muy controvertido, no sé si sabes que se ha repetido en todos los continentes, en distintas décadas desde el año 1966 y siempre da la misma estadística, ¿qué significa eso?, pues que si siempre da la misma estadística en todos los continentes, es que es un rasgo de especies, entonces por una parte de ahí, confluyen desde mi punto de vista, en una confluencia negativa, nuestro carácter como especie y al mismo tiempo, pues esa carencia de elementos, de pensamiento crítico en los sistemas educativos, que es tan preocupante y que no parece que esté en visa de solución.
Parecería entonces que para entrar al grupo, para ser parte del grupo, las personas, al menos ahora lo que estamos viendo, es que están dispuestas a dejar un poco de lado su aspecto más racional, con tal de sentirse bien, con tal de pertenecer al grupo, con tal de estar en sintonía con las personas que están a su alrededor, lo cual como tú bien ya adelantaste, Manuel, tiene que ver mucho con estos gobernantes populistas, que están alrededor de nosotros en distintas partes y bueno, hay gente que dice que en México claramente estamos ya ahí.
La pregunto un poco ligándolo con esto, ahorita si quieres nos das la raíz de la palabra como tal, pero el populismo no es nada nuevo, tú bien lo sabes, las personas que nos están escuchando lo saben perfectamente bien. La pregunta es si tú me puedes dar tu perspectiva de cómo es que con estas nuevas herramientas digitales que tenemos y si podemos introducir esta parte de la inteligencia artificial todavía mejor, cómo es que a través de estos medios digitales se facultan nuevas oportunidades para populistas de aprovecharlas y ganar más poder. ¿Cuál es como tu visión de ahí versus los grandes e historiadores del pasado, incluso en la antigüedad, que era otro tipo de populismo, sobre todo en las asambleas, como tú bien dijiste, que removían las emociones, digamos, de la gente que asistía a esas asambleas.
Ahora parecería que los medios digitales ofrecen a las personas esta como asamblea masiva y se da el juicio por el medio, o sea, la gente ya no te enjuicia en la vida real, te enjuicia por el medio y entonces las emociones juegan, como tú bien dijiste, un papel preponderante. ¿Qué es lo que nos podrías decir de este asunto, Manuel?
Qué pregunta más compleja, a ver cómo la vamos desgranando. Vamos a tratar de comenzar por el principio, lo primero que desde mi punto de vista debe quedar claro y así lo hemos tratado de demostrar en artículos académicos publicados con numerosas revisiones por pares ciegos, es que el populismo no entiende de ideología, hay populismo de izquierda y hay populismo de derecha, es una herramienta.
La palabra populismo me interesa muchísimo porque, fíjate Eduardo, de la misma manera que en el año 2016 el diccionario de Oxford consideró que la palabra más importante de ese año era post-truth, post-verdad, la FUNDEU en el año 2016, la Fundación del Español Urgente, que es una institución dependiente de la RAE, la Real Academia Española, una de las instituciones más importantes del mundo vinculada a una lengua, nuestra lengua, nuestra lengua, el español. Bueno, pues la FUNDEU consideró en el año 2016 que la palabra más importante del año en español es la palabra populismo por dos cuestiones. Primero, porque se había producido un aumento radical de su uso tanto en ambientes informales como en los medios de comunicación y las redes sociales y segundo, porque la palabra estaba sufriendo un cambio, una mutación drástica de sentido.
Si tú coges ahora un diccionario de la Real Academia del año 2006 y buscas la palabra populismo, verás, y me vas a permitir el parrafraseo, lo hago de memoria, que una de las primeras excepciones pone populismo, doctrina política que consiste en granjearse el apoyo de las clases populares. Eso no es una palabra peyorativa y volveremos ahora sobre las cuestiones peyorativas de estos conceptos. Evidentemente, qué mal hay en intentar granjearse el apoyo de las clases populares.
Ninguno. ¿Qué es lo que ocurre? Que en 2016 la RAE tiene que actualizar el sentido porque ¿qué es lo que ha pasado significado ahora el populismo? Pues ahora populismo es doctrina política que utilizando apelaciones emotivas, intenta prometer soluciones simples a problemas complejos a toda la ciudadanía. Ahí es donde entra el análisis que podemos hacer.
Hombre, una solución simple a un problema complejo suele ser una milonga, como diría un argentino, un engaño, alguien que intenta estafarte. Entonces, claro, si nosotros estamos ahora asumiendo que la palabra populismo tiene un nuevo sentido que es profundamente peyorativo, es la segunda vez que en esta charla tuya y mía hablamos de cuestiones de apelación emotiva, la primera fue justamente también con la definición de la palabra posverdad. Claro, entonces nos damos cuenta de que el populismo es una herramienta muy peligrosa.
¿Por qué? Porque ha pillado particularmente vulnerable a la ciudadanía, que quiere creer lo que le indican algunos discursos populistas. Pero me gustaría ahora dar un paso atrás para volver a hablar de la demagogia. Fíjate, si cuando se crea la palabra en el 425 a.C., no una palabra peyorativa, porque además así se ve en la obra de Aristófanes, ¿qué ocurre para que en el año 330, que no es ni un siglo después, 330 a.C., Aristóteles en la retórica considere que la palabra demagogia es una palabra monstruosa, de hecho Aristóteles es rotundo.
Al demagogo hay que expulsarlo de la polis. ¿Por qué? Porque como persigue sus intereses particulares y egoístas, puede perjudicar al resto de la ciudadanía, por lo tanto hay que expulsarlo porque tiene intereses espurios que van en contra del interés del pueblo. No sé si me estoy explicando.
Pues, ¿qué pasó en esos 90 años que van entre la aparición de un concepto neutro y pasa luego a ser un concepto negativo? Pues bueno, ahí aparece. Fíjate, la derrota de Atenas, la guerra del Peloponeso, el gobierno de los 30 tiranos, el juicio de Sócrates, cuando se instaura esa democracia débil que acaba el juicio de Sócrates con la muerte de Sócrates, la invasión de los macedonios. Hay un momento que a mí me parece tremendo y que es muy importante recordar ahora, que son las famosas filípicas de Demóstenes.
Demóstenes es un orador griego del siglo IV a.C., un ateniense, que cada vez que se dirigía a la asamblea, advertía de la amenaza de Filipo. ¡Ay, ciudadanos atenienses, que viene Filipo! Filipo Monoftalmos, el tuerto, Monoftalmos. Y a pesar de sus advertencias, que eran sistemáticas, de bien nuestra palabra filípica, una filípica en español es un discurso machacón, insistente y repetitivo.
Bueno pues, sus filípicas cayeron en sacos rotos. ¿Por qué? Porque los demagogos, con una enorme habilidad, neutralizaban y desmontaban esas advertencias que planteaba Demóstenes. Y ahora aquí está la curiosidad.
Mientras que los griegos, cuando creían en sus sistemas y en sus democracias, pudieron resistirse frente al embate del imperio persa, no pudieron resistirse frente a 35.000 soldados macedonios, que los arrasaron en dos batallas y acabaron con su autonomía y con su libertad. ¿Por qué? Pues ahí intervienen muchos factores y me gustaría recoger otro concepto que es muy problemático, espero que la audiencia sea indulgente, que es el concepto de idiotez, una palabra griega. De ahí viene nuestra palabra idiota.
¿Qué era un idiotez? Pues en el mundo griego un idiotez era un individuo que vivía alejado de los asuntos públicos, que no le interesaba participar ni el reparto de magistratura, ni asistía a las reuniones de la asamblea, ni votaba, no le interesaba nada. Vivía exclusivamente volcado para sus intereses particulares y egoístas, para su negocio. Eso es un idiotez.
¿Qué es lo que ocurre? Pues que los demagogos facilitaron el aumento del número de idiotez, de modo que para cuando llegó Macedonia no había demócratas que lo sostuvieran y ahora es una de las cuestiones que habría que vincular. Vivimos tan atravesados de estímulos, las redes sociales, la enorme cantidad de películas que podemos ver que eso es inabarcable, el peso de la inteligencia artificial, que me gustaría hablar ahora más adelante porque me preocupa, me preocupa en gran manera. La enorme cantidad de estímulos está distrayendo al individuo.
Entonces nuestra participación política se limita a lanzar algunos hexaprustos en las redes sociales, a seguir para sentirnos integrados, como muy inteligentemente ponías sobre la mesa tú al principio de tu pregunta, para sentirnos integrados, a seguir al grupo, al rebaño, a dar por verdaderas afirmaciones que en muchas ocasiones pueden ser puestas en cuestión y luego en el caso mexicano votáis a la presidencia cada seis años, en el caso europeo votamos cada cuatro.
Decíamos, Manuel, todas estas cuestiones de cómo en las polis modernas los medios juegan un papel muy distinto a en la antigüedad o en las democracias hasta antes de que tuviéramos esta explosión de los medios digitales y uno de esos factores que ahora modifican considerablemente el entorno en el que estamos es la inteligencia artificial. Para aquellas personas que nos están escuchando, ahorita hay una tremenda polémica en la universidad más grande de este país por los aparentemente los alumnos, un grupo de sustentantes al examen de admisión utilizó la inteligencia artificial.
No saben bien con cuántos o con qué precisión, pero todo indica que hubo esa trampa, digamos, para resolver esa prueba que durante décadas fue algo, digamos, fue algo que filtraba a aquellas personas para que realmente pudieran ingresar a esta institución de alto nivel educativo y eso está pasando en todas las universidades del mundo, tú bien lo sabes. Lo que me gustaría nada más platicar contigo es esta cuestión en el discurso político, cómo es que la inteligencia artificial modifica aquello que el ciudadano percibe o cree de su realidad. ¿Has podido investigar eso?
Me hace una pregunta muy compleja y además me preocupa vivamente.
A ver por dónde comenzamos. Por una parte, la aparición de la inteligencia artificial a final del 22 al principio del 23 ha supuesto un cambio de paradigma en todos los sentidos. Tenemos multitud de expertos que están hablando de la nueva economía que surgirá, de los nichos de oportunidad que aparecerán, pero de la enorme cantidad de personas que se quedarán sin trabajo.
Podríamos discutir sobre esto más adelante. Yo soy profesor de universidad y a mí mi preocupación principal es también qué tipo de educación le damos a los estudiantes. Ahora, este mes de mayo pasado, ha salido la primera generación de estudiantes universitarios hijos de la inteligencia artificial.
Y aunque es una herramienta poderosísima, muy útil para muchas cosas, yo he de reconocer que la estoy adoptando con mucho cesticismo y con gran preocupación. Me gustaría contar una cuestión personal. Yo estuve cinco años escribiendo un librito sobre Maimónides, que es un filósofo judío de Córdoba, de donde yo vengo.
Vengo de la Universidad de Córdoba y lo terminé en 2023. Y para cuando lo mandé, estaba ya en su apogeo la inteligencia artificial y durante un periodo de dos años y medio no sabía cómo incorporarla a mi quehacer investigador. Y te voy a explicar por qué.
Porque me parecía un fraude intelectual, y perdona por emplear esa palabra tan rotunda, el utilizar la inteligencia artificial para elaborar las cuestiones que dos años atrás escribía yo solo. Entonces, en ese periodo, que además ha sido muy crítico para mí, porque me hallaba en un momento de mi carrera justo a punto de llegar a la cátedra, que afortunadamente la conseguí en enero, el 29 de enero, ya me dio el ministerio la acreditación a catedrático, pero ha sido un momento crítico porque yo no supe cómo implementar, cómo incorporar ese nuevo desafío. Ahora bien, lo que he venido verificando empíricamente en mi estudiante es muy preocupante, muy preocupante.
Ya no se le puede pedir a la mayor parte de los estudiantes que emitan un trabajo hecho en casa porque van a caer en la tentación de elaborarlo con el chat GPT u otra herramienta de inteligencia artificial. De modo que vamos a caer en esa... Un profesor de la Universidad de Córdoba brillantísimo publicó un artículo hace ya tres años, en 2023, supo verlo con mucho adelanto, con mucha precisión antes. El título del artículo era nadie leyendo, nadie escribiendo.
¿Por qué? ¿Por qué nadie lee? Pues porque ahora cuando uno tiene un trabajo, es muy habitual pedir un resumen de pocas palabras a la inteligencia artificial y tener el resumen. ¿Y por qué nadie escribe? Porque lamentablemente estamos viendo cómo muchos profesores, incluso autores, incluso literatos, están usando la inteligencia artificial. Te doy un dato.
El año pasado, 2025, se multiplicó por 5 el número de manuscritos enviados a las editoriales españolas para publicar novelas. ¿Eso significa qué? ¿Qué significa? Que ha habido un aumento enorme de la inspiración literaria o en realidad los autores están usando ahora sistemáticamente la inteligencia artificial. Y ahora tengo que entrar ahí duramente.
El empleo sistemático de la inteligencia artificial, al menos en los jóvenes de menor edad, es particularmente pernicioso para su desarrollo cognitivo e intelectual. Ya hay enormes evidencias empíricas que están emanando de muchas investigaciones en universidades europeas y americanas. Me he escondido con americanos, pero de todo el continente americano: México, Chile, Argentina. El año pasado estuve en Perú y en Chile durante siete semanas y fueron demoledores los datos que estuvimos allí manejando. Demoledores muy preocupantes.
Ahora bien, ¿cómo puede un profesor universitario verificar que el alumno ha integrado los contenidos de una asignatura? Pues desde mi punto de vista la única alternativa es una vuelta a la oralidad. Porque cuando uno tiene que explicar algo es cuando uno realmente puede comprobar que se ha interiorizado, que se ha comprendido, que se puede devolver, se puede entregar de vuelta. Eso es imposible con el actual esquema de universidades.
¿Exámenes presenciales de nuevo?
Eso, al menos en Europa, es imposible. Imagino que aquí, por ejemplo, esta mañana que he estado leyendo con atención la catástrofe de la UNAM, porque va a dejar en el aire a decenas de miles de estudiantes, porque evidentemente es que el gráfico es muy elocuente. Evidentemente ha habido ahí algún tipo de mal uso de inteligencia artificial.
Han sabido usar, han sabido engañar a ese supuesto sistema que la UNAM había diseñado para que fuera a prueba de intentos de engaño. Entonces, hay otro dato que me preocupa. Por ejemplo, los informáticos. Cuando una persona utiliza la inteligencia artificial, lo llaman una externalidad.
Por cierto, que es un concepto que viene del ámbito de la economía, la externalidad. ¿Qué ocurre cuando uno externaliza capacidades que ya tenemos incorporadas? Por ejemplo, la capacidad de decisión, la memoria, el cálculo, el análisis. Si tú externalizas eso, dejas de practicarlo, entonces te acomoda y tu inteligencia deja de ser tan pujante y de ser tan poderosa como podría ser.
Lo digo de otra manera, aunque parezca rotundo y espero que el que me esté escuchando sea indulgente. El empleo sistemático de la inteligencia artificial en los menores de 25 años, que aún no tienen desarrollado suficientemente su capacidad mental, es pernicioso para la inteligencia y lo digo más abundante, con más gravedad, si quieres.
Si nosotros abusamos de la inteligencia artificial en el sistema educativo, el resultado va a ser una generación de ciudadanos en el futuro menos inteligentes que los que están ahora y entonces eso por ahí es demoledor.
Pero claro, por otra parte, la inteligencia artificial tal vez sea la que resuelva complejas ecuaciones matemáticas, la que adelante la solución a la cura del cáncer, la que nos permita conseguir energía limpia sin emitir gases de efecto invernadero, la que contribuya a ayudar contra el daño enorme que está causando el cambio climático.
¿Qué hacemos en esta situación? Pues esta situación tan compleja requiere de peticiones de corte ético y la petición de corte ético hace tres meses impartí un curso, lo llamé así, la conducta honrada en los investigadores de ciencias sociales y humanidades y entré en colisión con una compañera que impartía un curso después de mí, porque claro, la tesis que yo planteaba era que tiene uno que resistirse. Si tienes 16, 18, 20 años tienes que resistirte intelectualmente al gusto, al afán de utilizar la inteligencia artificial para muchas cosas, tienes que hacerlo por ti mismo y ese discurso a día de hoy es imposible, porque nadie te va a hacer caso.
Así es, es que justamente si tú dices eso en alguna institución, justamente si tú tratas de pedirle a tus alumnos o institucionalmente pedir que se resistan, lo que va a pasar es que te van a tachar de oscurantista.
A mí me llamaron un anticui y me han llamado también un escolástico. ¿Por qué? Porque la escolástica que es la universidad que se desarrolla, cuando nace la universidad en Europa, del siglo XIII hasta el renacimiento, pues se desarrolla fundamentalmente la escolástica y los exámenes de la escolástica eran orales, entonces me han dicho que soy un escolástico, puede ser, pero estoy abierto a que me digan otros modelos de evaluación para comprobar cómo aprenden los chavales los contenidos que le estamos diciendo, porque además una cosa que está demostrada además, que hay multitud de artículos que os puedo mandar y podemos poner al pie de este vídeo como queráis, que te dicen muy claro, cuando tú presentas un trabajo hecho por inteligencia artificial, no son los que, aunque lo hayan leído y revisado para quitarle el matiz un poco robótico que tiene, no tienes capacidad ni de retentiva, ni de memoria, ni de lo que implica lo que has escrito y al cabo de pocos días habrá olvidado completamente, entonces eso para qué utilidad tiene, que es, por cierto, lo que está desangrando la universidad de anglosajona, porque el modelo anglosajón que fundamentalmente periclitaba todo el resultado académico a través de unos ensayos, ya sabemos que los egresados de Harvard no están haciendo ellos los ensayos.
Sí, es un problema real para cualquier institución, sobre todo, como tú bien dijiste, en los anglosajones y están regresando justamente a los exámenes presenciales a mano y los orales, los exámenes orales, esa ha sido hasta ahorita la única solución más o menos factible que han encontrado.
Mi preocupación va mucho en el sentido de, por un lado, por la pinza esta que afecta a las democracias, de un lado de la red y del otro la pinza tenemos la inteligencia artificial que, como tú dijiste, delegas o externalizas parte de tu mente, básicamente le haces outsourcing a tu mente para resolucionar, para resolver preguntas que tienes en la vida, pero muchas de esas preguntas sabemos bien que también la gente lo está haciendo para resolver cuestiones tal vez que no debería, o sea, por quién votar, por quién elegir, qué alcalde, qué presidente, qué gobernador, muchas personas en este momento ya están delegando ese tipo de decisiones a las distintas inteligencias artificiales, entonces para tu tesis de la democracia que se ve afectada, yo consideraría que en este momento la inteligencia artificial representa un riesgo tal vez equivalente a este consumo desmedido que las personas hacen de las redes sociales como tal, aquí en México al menos es clarísimo, no sé cómo lo veas por allá en Europa, Manu.
Es que has puesto el dedo en la llaga, tu intervención me parece magnífica justamente por eso, porque hay una cosa que no podemos olvidar.
Todas las inteligencias artificiales que hay diseñadas responden a una serie de patrones, o sea, no podemos pensar que son neutras, de hecho la prueba es clara, podemos coger seis, nosotros lo hemos hecho multitud de veces en algunos experimentos en la Universidad de Córdoba con compañeros del Departamento de Informática, cogemos seis inteligencias artificiales diferentes y les planteamos la misma pregunta y veremos la respuesta con sus distintos sesgos, es muy evidente por ejemplo cuando uno compara las inteligencias artificiales que vienen de China respecto a ChatGPT que tiene otro otro formato, a mi modo de ver lo que está ocurriendo a día de hoy es que nosotros estamos implementando una tecnología que no hemos previsto bien a dónde nos va a conducir, entonces eso evidentemente desde el punto de vista filosófico es de una irresponsabilidad tremenda.
Pero como no se le pueden poner puertas al campo, como no se puede controlar y además la gran disputa que tienen las democracias a día de hoy es qué es lo que está ocurriendo en la Unión Europea, que todo el mundo dice que se está quedando atrás en cuestiones de inteligencia artificial y qué es lo que está haciendo la Unión Europea intentando poner cortapisas al desarrollo descontrolado de las distintas inteligencias artificiales que están planteando que vienen fundamentalmente o de Estados Unidos o de China.
Claro eso nos coloca en una posición secundaria que la única alternativa que nos queda es la alternativa reactiva, en filosofía se dice cuando un cambio se produce hay tres formas de actuar, primero está la peor de todas, la reactiva, que es que el cambio acontece y tú te colocas como buenamente puedes para que no te haga demasiado daño, luego está la proactiva que se supone que uno ve venir el cambio y entonces te colocas en la manera que más te beneficie o que menos te perjudique una vez acontezca ese cambio, pero luego está la gestionada que es la que la Unión Europea está abandonando y de ahí el riesgo a la democracia, la gestionada es que uno ve venir el cambio entonces te adelanta el cambio y hace que se produzca en los términos que tú quieres.
Nosotros a día de hoy desde Europa somos espectadores, sin posibilidad de alterar lo más mínimo el diseño que se ha hecho por parte de algunas empresas que no olvidemos, que al fin y al cabo si nosotros en el análisis que yo he hecho es demoledor y claro y no es mío, de otros muchos profesores más sabios que yo, en realidad el modelo de inteligencia artificial que se está a día de hoy mandando al mercado es un modelo muy concreto, podría elaborarse de otra manera y se fundamenta principalmente en el uso de la minería de datos y el uso de grandes cantidades de datos, miles y miles y millones y millones de datos de todo tipo, de todo tipo, se podría haber diseñado otro modelo diferente y la prueba más palpable y más clara es, hace diez días en China acaban de publicar en código abierto un modelo diferente que además consume menos recursos.
Voy más allá. Uno de los creadores de ChatGPT nos dice que no pongamos ni por favor ni gracias en nuestras interacciones con la inteligencia artificial para ahorrar energía, eso que pone de manifiesto, hombre pues que en algunas ocasiones, en los momentos pico de consumo, alguna orden que tú le des a la inteligencia artificial es como darle a la cisterna del váter [inodoro], consume agua, consume recursos y dirá bueno no lo hagamos irresponsablemente, pero volvemos a la cuestión que no me quiero ir, las democracias son muy vulnerables frente al discurso de la inteligencia artificial, porque la inteligencia artificial ya va moldeando la forma en que piensa gran parte de la ciudadanía y no sólo porque vayamos debilitando nuestra propia capacidad intelectual y cognitiva al estar delegando decisiones en la inteligencia artificial, sino también porque van marcando el camino, van marcando el camino y eso por lo tanto nos resta libertad.
La definición más valiosa de libertad, que a mí más me gusta, que la elaboramos partiendo de un librito muy famoso de Isaiah Berlin, un pensador británico que al final de los 50, al principio de los 60 publicó un libro que se llama Cuatro Ensayos Sobre la Libertad, 800 páginas no recomendables para el siglo 21, salvo a estudiantes de filosofía, pero la definición de libertad es la siguiente, a ver que te parece Eduardo, sería la libertad en la capacidad de elegir sin coacciones externas ni internas.
¿Qué es una coacción externa? pues "dame el dinero Eduardo" [mueve la mano como si fuese una pistola], esto es una coacción externa, que es una coacción interna, pues si tengo frío, si tengo hambre, si tengo miedo, también estoy coaccionado, por lo tanto en los momentos de coacción no puede uno ejercer la libertad.
Ahora viene aparte, eso sería la libertad negativa. La libertad positiva, la primera parte, la más bonita, capacidad de elegir, para que haya capacidad de elección tiene que haber un elenco de posibilidades, una panopla de alternativas, tiene que haber de dónde escoger, ¿de acuerdo? Si ahora nuestra libertad va a quedar limitada a escoger una inteligencia artificial u otra, eso será una dejación de responsabilidades de nosotros como ciudadanos y un peligro inminente, inminente para la supervivencia de la democracia, es por eso creo que la única alternativa es un sacrificio que es imposible de pedir a la ciudadanía, que es aumento de nuestra capacidad crítica, intentar emplear elementos de pensamiento crítico, no conformarnos con lo primero que nos digan, preguntar el porqué de las cosas y mantener una postura crítica y abierta frente al discurso político.
Ahí hay algo que aquellos que estamos en Comunicación conocemos muy bien, que es la Ecología de Medios, el Media Ecology famoso, seguramente tú también te lo has topado en algún momento de tu carrera en la universidad. Esto es muy anglosajón, ¿ok? Pero, ¿qué dice esencialmente la ecología de medios? Que ninguna nueva tecnología se añade a la capa existente, sino que al momento que entre esa tecnología, transforma el ecosistema mediático.
Es decir, no es el internet más de inteligencia artificial, sino es un nuevo entorno completamente nuevo que no existía antes a partir de la inteligencia artificial, entonces no es que se añada, sino que transforma.
Es transformativa la inteligencia artificial y ahí lo que me preocupa, como tú bien dijiste también, es esta cuestión del criterio, del sentido de criticidad de las personas para decidir si voy a creer en esto o no voy a creer en esto, es muy común, oye ¿quién te lo dijo? me lo dijo ChatGPT, seguramente en España también lo han de hacer así frecuentemente, oye pero esto ¿dónde lo sacaste? que no sé qué, me lo dijo ChatGPT entonces debe ser verdad, para una población, sobre todo juvenil, que requiere, o más bien que utiliza, no es que la requiera, pero que lo utiliza, todo indica con mayor frecuencia, que las personas que tienen más experiencia en la vida, por no decir viejos, que es, o sea, ahí hay un riesgo inminente, esto es claro, para las personas que sepan moldear las inteligencias artificiales a su favor o incluso sacar inteligencias artificiales que están alineadas con lo que ellos creen, esto suena un poquito ahorita a ciencia ficción, pero es exactamente lo que hizo Trump con su propia red, Truth Social, para que las personas que le creen más que nada a él y a sus seguidores, consuman directamente la información ahí y no se metan a otras redes.
Ahora parece ciencia ficción, pero en un futuro relativamente cercano ves a estos grandes populistas, demagógicos, etcétera, utilizando estos recursos técnicos para sacar sus propias inteligencias artificiales y decirle a la gente que ellos quieren manipular, qué es lo que deben pensar a través de estas máquinas esencialmente.
Claro, ahí está la guerra, ahí es donde va a estar la guerra intelectual y la guerra democrática en el futuro, porque si nosotros vamos a ser testigos de cómo determinados líderes políticos y mediáticos van a manipular a su favor el sesgo de las inteligencias artificiales para conseguir mayor apoyo popular, eso es un ejemplo claro de demagogia frente a la cual parece que tenemos poca defensa.
A los jóvenes yo creo que lo que hay que decirles es que hay que volver a leer, sé que esto va contra el espíritu de los tiempos, el zeitgeist, pero la única manera que tenemos de intentar presentar una resistencia frente a este panorama, que para mí es muy preocupante, es una vuelta a leer, pero a leer una novela, no el manual de geografía o el manual de economía, una novela, hay que empezar por ahí. Nosotros en Andalucía, que es donde yo vengo, una comunidad autónoma del sur de España, la más poblada de España, bellísima por una parte, un centro turístico tremendo, pero la más pobre de España por otra, los datos son desmoledores.
Hay datos que dicen que a los 13 años, que cuando los chavales pasan de la primaria a la secundaria, el 90% abandonan el hábito lector y muchos de ellos para siempre. Eso es una debacle educativa. Entonces, la cuestión de la inteligencia artificial es preocupante porque, por ejemplo, cuando yo en el curso de doctorado solicité que uno tiene que resistirse para emplear para determinadas tareas, en la inteligencia artificial pues también me dijeron que soy un ludita, como aquellos del siglo XVIII y XIX, que pretendían quemar las máquinas nuevas que se metían en las fábricas porque echaban a obra afuera, lo echaban al desempleo.
No, yo no me considero un ludita porque la primera parte que tú has dicho es desmoledora. La incorporación de la inteligencia artificial ha supuesto un cambio de paradigma. Esto no es ya un péndulo que vaya a ir de un sitio a otro.
Ese péndulo se ha quebrado, se ha roto. Entonces, el cambio de paradigma nos obliga a pensar de otra manera y, sobre todo, nos obliga a pensar de otra manera, sobre todo, para las generaciones que están más indefensas, que son los jóvenes. Porque, aunque no lo parezca, los jóvenes tienen mayor vulnerabilidad frente a todos estos discursos.
Porque, desde los 12 a los 25 años, son periodos críticos en el desarrollo intelectual y en el desarrollo de la propia personalidad de los individuos y se andan mandando mensajes que son muy controvertidos cuando no directamente contraintuitivos. O sea, que van en contra de sus propios intereses. ¿Cómo podemos regular esto? Pues no parece que se pueda regular porque, al fin y al cabo, las principales empresas de inteligencia artificial tienen sus propios intereses, que son fundamentalmente crematísticos.
Eso no podemos olvidar, la cuestión del dinero. Y a lo que estamos asistiendo es a una pugna por ver quién se queda con la hegemonía de estas inteligencias artificiales. Porque el que lo logre, todo el mundo lo pone sobre la mesa, va a tener una ventaja enorme en esa lucha geopolítica a la que estamos asistiendo.
Yo hago lo mismo que tú. Yo, al principio de mis cursos, en la primera semana, le pido a mis alumnos que elijan una de las grandes novelas de la historia. Eso es lo primero que hago. Literalmente. Me dicen, prof, ¿pero por qué? ¿La puedo leer en mi iPad? No. Tiene que ser en el libro físico. Porque hay algo que no entendemos todavía con total certeza. Que hay algo que pasa en nuestra mente que es muy distinto cuando tú tomas un aparato electrónico a cuando tomas un libro y tratas de concentrarte en el libro. Todavía no lo entendemos como tal, pero claramente hay mecanismos neurológicos que están haciendo que operemos de manera distinta y todo indica que es más enriquecedor, que se potencia tu sentido crítico y que además te hace bien, o sea, te hace sentir bien.
Claro, te pasas 12 horas leyendo y evidentemente te va a empezar a afectar no ver el sol, ¿verdad? Pero eso no es nada nuevo en la historia occidental. Hay gente que se clava con la lectura, a pesar de su mundo exterior, y tiene repercusiones que bien podemos leer en las grandes obras de distintos autores. Eso ya lo sabíamos. Ahora la pregunta es cómo convencer a los chicos que están tal vez en preparatoria, en universidad, cómo convencerles de regresar a la lectura, sobre todo en libros físicos, Manuel. Un poco nos quedan cinco minutos si nos quieres platicar de eso y después hacemos un pequeño cierre.
Me encantaría porque es un tema que a mí me ha preocupado mucho en los últimos años, sobre todo cuando, por ejemplo, el hecho de que los chavales dejen de leer es un perjuicio directo en su forma de pensar, porque para empezar tienen un número más reducido de palabras, su vocabulario más estrecho, más miope.
Yo soy miope. ¿Qué nos pasa a los miopes? A los miopes se nos acaba el mundo antes. ¿Por qué? Porque miramos al horizonte y vemos solo 100 metros, mientras que una persona que no es miope ve 200 metros.
Bueno, pues esa miopía metafórica a la que te condena la falta de lectura, pues está muy vinculada con la capacidad de pensamiento. Hay un viejo silogismo que yo usaba con mis alumnos avanzados en el mundo del debate académico, que me decían, nunca lo uses fuera de aquí porque es muy agresivo. Y ahora me estoy arrepintiendo, pero bueno, ya lo compartiré.
El silogismo es demoledor, es decir, premisa mayor, si uno piensa como habla, premisa menor, y habla como un idiota, ¿cuál es la conclusión?
Es que piensa como un idiota. Vamos a decirlo de una manera más suave, si uno piensa como habla, y ya sabemos que hay multitud de teorías psicológicas, vienen hasta de la neurociencia, que lo han demostrado, que pensamos como hablamos, y en realidad luego hablamos con un vocabulario reducido, con escasa capacidad de vincular oraciones complejas, pues eso luego redunda en una forma inferior de pensamiento. Entonces, dicho de otro modo, si uno quiere ser inteligente en el futuro, tiene que plantearse comenzar a leer.
Y ahora, como empezar un hábito que se ha abandonado es muy difícil, yo siempre lo hago de una forma metafórica y recuerdo unos conceptos romanos. Yo estudié dos carreras, primero estudié humanidades, que está muy vinculada al mundo griego, al mundo romano, de ahí viene mi conocimiento de esta cultura, no sé cómo decirlo, y de estos idiomas, llaman las lenguas muertas, y luego estudié filosofía, ¿no es bueno?
Pues los romanos tenían dos fuerzas que consideraban que eran irresistibles, la primera era la vis cómica, la vis cómica, vis significa fuerza, la fuerza cómica, que eso es claro, hay individuos que tienen una capacidad de vis cómica, de fuerza cómica irresistible, se suben a un escenario y simplemente por la pose que adopten arrancan la risa del auditorio, ¿de acuerdo?
La vis cómica la comprendemos, la aparcamos en lo que me interesa, pero luego viene la vis moris, vis moris, mos moris significa costumbre, la vis moris es la fuerza de la costumbre, la fuerza del hábito es demoledora, si uno se lava los dientes de una manera concreta, lavárselo de otra manera le cuesta la misma vida, si te levantas por la mañana y te pones las pantuflas de una manera, hacerlo de otra manera te cuesta la misma vida, te pongo un clave, si nosotros nos cruzamos de brazos y que lo pruebas en la audiencia, probad a cruzarlos de brazos de otra manera, veréis cómo no os sale la primera, ¿por qué? pues porque la fuerza del hábito adquirido de cómo nos cruzamos de brazos, que lleva con nosotros muchos años, pues es muy dura para resistirse a ella, y diréis ¿qué tiene que ver esto con el hábito lector?
Pues que uno comience a leer, todos los días cuando se vaya a la cama en vez de irse con el móvil a ver vídeos insulsos y banales, te vas con una novelita, insisto no con el manual de una asignatura, con una novelita, que se yo, una novelita, yo acabo de comprar dos novelas de Carlos Fuentes y estoy deseando leerla, bueno pues un poquito, 15 o 20 minutos y te obliga, y el segundo día te obliga, el tercer día la curiosidad te va a llevar al libro, y así al cabo de 20 días, los mecanismos psicológicos funcionan así alrededor de tres semanas, la vis moris, la fuerza de la costumbre te ayudará, y ya encontrarás raro el irte a la cama y no querer leer el libro, y empecemos por ahí, dicho y además lo digo de otra manera, o empezamos a adoptar este tipo de alternativas, o estará todo perdido a medio y largo plazo, y ¿por qué todo perdido?
Pues porque, fíjate, si hablamos de demagogia, populismo, noticias falsas, posverdad, carencia de elementos de pensamiento crítico en el sistema educativo, polarización, el auge de la inteligencia artificial, la debilidad cognitiva de las generaciones más jóvenes, la enorme cantidad de impulsos que recibimos al día y que nos hacen mantener escasa atención en las cosas que necesitan más, todo eso va a generar, cada una de estas amenazas por sí sola sería problemática, pero todas en contubernio, todas en contubernio son, el mayor desafío que va a afrontar las democracias occidentales en los próximos años, y no estoy hablando dentro de 20 años, estoy hablando de ya.
¿Quieres recomendar algún libro, algún curso que tú te has impartido? Que tú hayas publicado algo que quieras que la audiencia conozca de ti, algún curso, algún libro.
Sí, sí, yo tengo, a ver, tengo multitud de artículos, desde el año 2000, año 2015, yo trabajaba en epistemología, que es la teoría del conocimiento, mi primera tesis doctoral la escribí sobre eso, y los primeros artículos eran sobre escepticismo, que es la corriente de la duda escéptica, pero claro, en 2016, por cuestiones que no vienen al caso, y es que empecé a desarrollar entre mis estudiantes el debate académico como herramienta, tanto para la empleabilidad como para el desarrollo académico, y aquello resultó en una, de un crecimiento exuberante tremendo, entonces empecé a trabajar en análisis del discurso.
Entonces, tengo una línea de doctorado muy potente, con un equipo de los más brillantes, al menos en España y parte de Europa, que se dedican a hacer análisis del discurso, con una herramienta de análisis del discurso muy bonita, que yo remocé en 2016, en un artículo de acceso público, que lo podemos poner más adelante, partiendo de los estudios previos de otros profesores españoles, pues elaboramos una herramienta de análisis muy bonita, ¿por qué? porque nos permite colocar en un gráfico, pues un discurso oral de cualquier político o de cualquier, se me apura, hasta de cualquier individuo, ¿no? y ahí hemos estado trabajando mucho, y ahora, he publicado muchos libros, sobre todo con mis estudiantes, a mí lo que me interesa es que si hay alguien en la audiencia que está trabajando en estas cuestiones, puede contactar conmigo, imagino que habilitaremos una plataforma para poner mi correo electrónico, y que sepa que hay ya una avanzada publicación bibliográfica, que está ahí puesta sobre la mesa, para que no nos pase lo que le pasó a Casandra, y con esta metáfora creo que podemos terminar.
Casandra es un personaje mitológico griego, que pertenece al ciclo de Troya, que ahora está tan famoso con la película de la odisea, ¿no? Casandra es una princesa muy guapa, hija de Príamo, de la que se enamora Apolo, y Apolo, pues quiere acostarse con ella, perdonad que hable así de burdamente, y ella al principio se resiste, entonces Apolo le promete, dice mira, si tú accedes a darme tus favores, yo te concedo el don de la profecía, ella le dice que sí, entonces Apolo le concede el don de la profecía, pero cuando le corresponde a ella entregar su parte del acuerdo, se niega, entonces Apolo enfadadísimo le escupe en la boca, y al escupir en la boca, le quita completamente la capacidad de persuasión, la persuasión es conversar con razones, y entonces la pobre Casandra, que es lo que ve, pues ella ve que dentro del caballo de Troya están los griegos, y a pesar de que lo claman a los cuatro vientos, nadie le hace caso, ve la muerte de todos sus familiares en la toma de Troya, ve que la van a violar, al pie de la escultura de un dios, en el propio santuario de Troya, ve que se la va a llevar de esclava a Agamenón, y lo más curioso es que ella sabe que a Agamenón lo va a matar Clitemnestra y Egisto, y que inmediatamente después de matarlo a él, le van a abrir la cabeza a ella con un hacha, entonces este personaje es lo que no quiero que nos pase a nosotros, que estamos advirtiendo del ámbito académico, de la enorme cantidad de preocupaciones que hay, y que no hagamos nada a partir de, por lo menos de paliarlas.
Muchísimas gracias por tu tiempo, y estoy seguro que vendrán muchas cosas muy interesantes, porque bueno, lo que tenemos hoy día de sobra, pues son discursos, y eso habrá que analizarlo con gran detenimiento.
Muchas gracias a ti, Eduardo.
FAQ
¿Por qué las democracias son especialmente vulnerables frente a la inteligencia artificial?
Porque la IA permite producir y distribuir contenidos personalizados, masivos y altamente persuasivos en muy poco tiempo. Esto puede influir en la opinión pública, amplificar la desinformación y dificultar que los ciudadanos distingan entre información verificada y contenido sintético.
¿Cómo puede la inteligencia artificial afectar los procesos democráticos?
La IA puede acelerar la creación de campañas de desinformación, generar imágenes, audios y videos sintéticos, automatizar la difusión de mensajes y reforzar la polarización mediante algoritmos que priorizan contenidos con alta interacción.
¿Cuál es el principal riesgo del uso de IA en la comunicación política?
El mayor riesgo es que herramientas cada vez más sofisticadas puedan manipular percepciones, erosionar la confianza en las instituciones y alterar el debate público sin que los ciudadanos identifiquen el origen o la autenticidad de los contenidos.
¿Qué pueden hacer los gobiernos y las sociedades para enfrentar estos riesgos?
Fortalecer la alfabetización digital, promover la transparencia en el uso de la IA, exigir mayor rendición de cuentas a las plataformas tecnológicas y desarrollar marcos regulatorios que protejan la libertad de expresión sin facilitar la manipulación informativa.
¿La inteligencia artificial representa una amenaza para la democracia?
No necesariamente. La IA también puede fortalecer la participación ciudadana, mejorar el acceso a la información y apoyar la toma de decisiones. El desafío consiste en establecer reglas claras para que su desarrollo y uso respeten los principios democráticos, los derechos fundamentales y la integridad del debate público.
“El filósofo Manuel Bermúdez advierte que la posverdad, el populismo y la inteligencia artificial erosionan las democracias occidentales; propone recuperar el pensamiento crítico, los exámenes orales y el hábito lector.”

