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¿Por qué el Papa León XIV criticó el uso de ChatGPT y TikTok?

  • 3 mar
  • 3 Min. de lectura
Fotografía: Giuseppe Milo // Vatican City, Rome, Italy // Flickr // CC BY 2.0
Fotografía: Giuseppe Milo // Vatican City, Rome, Italy // Flickr // CC BY 2.0

Por Eduardo Portas Ruiz // Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) de la Universidad Anáhuac México


En X: @EduPortas


A finales del febrero 2026 el Papa León XIV lanzó un fuerte llamado a sacerdotes para evitar el uso de ChatGPT en la creación de homilías.


De acuerdo con una nota del 20 de febrero del portal Vatican News , el medio oficial de la Santa Sede, el Sumo Pontífice alertó sobre los peligros de mediar la realidad sacerdotal mediante el uso de la Inteligencia Artificial y TikTok.


En especifico sobre ChatGPT y el uso que algunos religiosos parecen estar dando a este sistema para preparar sus homilías declaró:


“Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren. El cerebro necesita ser utilizado, por lo que nuestra inteligencia también debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad”, dijo.


Pero no solo eso, afirmo que la IA “nunca podrá compartir la fe” y “dar una verdadera homilía es compartir la fe”.


Además, agregó que los problemas locales son fundamentales para la comunicación entre los párrocos y su grey, lo que la IA con frecuencia deja de lado.


“Si podemos ofrecer un servicio que esté inculturado [incultured] en el lugar, en la parroquia donde estamos trabajando, la gente quiere ver tu fe, tu experiencia de haber conocido y amado a Jesucristo”.


En la misma reunión León XIV tocó otro tema fundamental que está provocando cambios sustanciales dentro de la Iglesia. Si bien el uso de redes sociales para difundir el mensaje del catolicismo ha sido discutido por años, el uso particular de TikTok para exponer los pensamientos religiosos implica fragmentar la mente en videos cortos de forma tal que los usuarios de esta plataforma, e Instagram Reels por ejemplo, nunca profundizan en el asunto.


Esa es su característica esencial, la cual está más bien ligada al entretenimiento, y no la densidad filosófica que obliga al espectador a pensar lo que ve, o al menos a pasar más tiempo con las ideas que consume. Claramente, esto no sucede con TikTok ni con los Reels, ni con YouTube Shorts o Snapchat.


El Papa, por lo claridad de sus comentarios, conoce esta diferencia.

De acuerdo el mismo texto de Vatican News, con una “vida auténticamente arraigada en el Señor”, se puede ofrecer algo diferente, explicó, añadiendo que a menudo “una ilusión en internet, en TikTok”, es pensar que uno se está ofreciendo a sí mismo y ganando ‘likes’ y ‘seguidores’ de esa manera.


“No eres tú: si no estamos transmitiendo el mensaje de Jesucristo, quizá nos estemos equivocando, y debemos reflexionar muy cuidadosamente y con humildad sobre quiénes somos y qué estamos haciendo”, dijo.


Al leer estas palabras es imposible no asociar estos pensamientos con el teórico Marshall McLuhan, uno de los exponentes más reconocidos de la corriente de la Ecología Mediática. Ademas, McLuhan fue un católico devoto.


Para McLuhan los medios no son meros conductos neutros, sino extensiones del ser humano que transforman el entorno simbólico y perceptual de la sociedad.


El paso lógico es que la IA altera radicalmente la transmisión de la fe, siguiendo la lógica de León XIV, quién, desde que asumió el Papado, ha hecho diversos llamados para afrontar el reto que implica vivir en un mundo con esta tecnología.


La IA, entonces, resta autenticidad a un acto fundamental para los católicos, pues una homilía sin experiencia espiritual o personal se convierte en algo puramente técnico.


El sacerdote atrofia su capacidad intelectual —“atrofia”, no olvida, como McLuhan fue cauto en notar en su momento sobre el uso excesivo de la máquina para sustituir las capacidad humanas— porque el mensaje evangélico, que debe ser encarnado y relacional, se deshumaniza.


Desde este punto de vista la eficiencia se vuelve más importante que la conexión humana. Y puesto que dar la homilía es compartir la fe, el proceso pierde sentido cuando se asume que la máquina no cuenta con oración ni mundo interno. El sacerdocio es algo vivo, no una intermediación de un proceso algorítmico que deja más dudas que respuestas.


Los cambios tecnológicos no son neutrales, como bien lo explicó McLuhan. Con este llamado a evitar el uso de ChatGPT para las homilías, el Papa parece conocer que la IA tiene la capacidad de erosionar la tradición oral sobre la cual se funda la Iglesia. El peligro es pasar de la contemplación a la elaboración de discursos al vapor que puede suplir al espíritu humano.


El texto íntegro de Vatican News se puede leer aquí:



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