Lic. María Langarica Correa
- hace 1 día
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(Licenciatura en Comunicación, Generación 2019)
María Langarica Photography
Directora
Mi experiencia profesional, una enseñanza de la Anáhuac y lo que hago actualmente
Mi paso por la Universidad Anáhuac y por su Facultad no solo representó una etapa académica, sino un periodo formativo profundo que influyó de manera directa en mi forma de mirar el mundo, de trabajar y de relacionarme con los demás. Más allá de los conocimientos técnicos adquiridos, la Anáhuac me dejó una manera particular de entender la responsabilidad profesional: hacer las cosas bien, con rigor, pero también con sentido humano.
Uno de los aprendizajes más valiosos que me llevé fue comprender que la excelencia no se limita al resultado final, sino al proceso: la preparación, la ética, la constancia y el respeto por las personas involucradas. Recuerdo especialmente cómo, desde la Facultad, se nos invitaba a no separar lo académico de lo personal, sino a integrar valores, pensamiento crítico y compromiso social en todo lo que hacíamos. Esa visión me marcó profundamente y sigue acompañándome hasta hoy.
Una anécdota que conservo con especial cariño fue descubrir, a través de proyectos y trabajos exigentes, que el verdadero crecimiento ocurre cuando uno sale de la zona de confort. Hubo momentos de presión, de entrega total y de cuestionamientos personales, pero también de acompañamiento, diálogo y aprendizaje compartido. Entendí que equivocarse forma parte del camino, siempre que exista la disposición de aprender, corregir y mejorar. Esa enseñanza ha sido clave en mi desarrollo profesional, especialmente en contextos donde la responsabilidad y la toma de decisiones son constantes.
En términos profesionales, la Anáhuac me dio una base sólida para desenvolverme en entornos exigentes y cambiantes. Me enseñó a comunicar con claridad, a trabajar en equipo, a asumir responsabilidades y a mantener una visión ética incluso en situaciones complejas. Aprendí que el prestigio profesional no se construye de un día para otro, sino con coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
Actualmente, me desempeño en el ámbito de la comunicación y la creación de contenidos visuales, con un enfoque especial en la narrativa institucional y el cuidado del mensaje. He tenido el honor de ser fotógrafa oficial del Sínodo de los Obispos, participando directamente en la documentación visual de uno de los procesos más relevantes de la Iglesia a nivel global, así como ser fotógrafa del Papa Francisco, en contextos que exigen no solo excelencia técnica, sino también discreción, sensibilidad y una profunda comprensión del momento histórico que se está narrando.
Estas experiencias han reforzado mi convicción de que la comunicación —y particularmente la imagen— tiene un impacto profundo cuando se ejerce con responsabilidad, respeto y conciencia ética. Mi trabajo actual integra la formación recibida en la Universidad Anáhuac con la experiencia adquirida en escenarios internacionales y de alta exigencia, donde cada imagen implica una responsabilidad frente a la historia, las personas y las instituciones que representa.
Hoy miro hacia atrás con gratitud. La Anáhuac y la Facultad no solo me dieron herramientas académicas, sino una estructura interna que sigue guiando mis decisiones: buscar la excelencia sin perder la humanidad, ejercer mi profesión con conciencia y entender que el trabajo bien hecho tiene un impacto que va más allá de lo visible.
En resumen, mi experiencia universitaria fue un punto de partida fundamental. Las enseñanzas, recuerdos y valores adquiridos siguen vivos en mi práctica profesional actual y continúan siendo una referencia constante para el camino que sigo construyendo.




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