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¿Cerrar fronteras para frenar la migración es protección… o el fin de la ética?

  • hace 4 horas
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Las tortugas también vuelan es una película que se estrenó en el 2004, escrita y dirigida por Bahman Ghobadi. Sus imágenes presentan parte de la vida en un campo de refugiados del Kurdistán iraquí, en la frontera entre Irán y Turquía, hacia el año 2003, antes de la invasión a Irak por parte de la coalición de países liderados por Estados Unidos. En los campamentos improvisados, los damnificados buscan recursos para hacerse de una antena parabólica lo suficientemente potente para poder conocer las noticias internacionales sobre la guerra que se aproxima. Niños desplazados, huérfanos, mutilados y sin recursos materiales desentierran minas antipersonales que luego venden en el mercado negro para sobrevivir, exponiendo sus vidas sin ningún equipo de seguridad ni adiestramiento.


La cinta es peculiar, porque no se trata de una ficción de denuncia ni de un registro documental; va incluso más allá de buscar la sensibilización de las audiencias sobre los crímenes de guerra. Cuando uno se entera de que los niños protagonistas son reales víctimas de guerra, cuando un niño retrata su propia situación, entonces acontece algo distinto: la película se convierte en un llamado, en voz de los niños que demandan justicia al mundo.


Hacia el año 2008, comenté esta película con mi tutora y directora de tesis en filosofía, la Dra. Ana María Martínez de la Escalera, mientras nos dirigíamos en su auto rumbo a una librería de Coyoacán. Ella me dio una explicación: la película es un ejercicio de justicia, da voz a quien no la tiene, los niños cuentan su propia historia sin ficción. Se trata de lo que Walter Benjamin denomina tradición de los oprimidos.


En mi memoria se encadenaron algunas ideas sueltas, como el valor de la vida nulificado por el poder. Al extinguirse los recursos económicos, sociales y políticos, el poder denegó lo humano. En ese campo de refugiados, las fuerzas políticas desembocaron en la más negativa paradoja, la vida trastocada por la guerra tiene el coraje para sobrevivir aun a costa de morir. Acontecimiento trágico: un niño que ha perdido las extremidades superiores arriesga su vida y saca con la boca una mina del suelo. Por aquel entonces me pregunté: ¿Cómo es que el poder puede denegar el valor de la vida en los sujetos?

 

Referencias,

 

Del Prado, R. (2016). Políticas para la justicia y la comunicación. Más allá del pragmatismo, México: Limusa / Universidad Anáhuac México, p. 11

Sánchez-Paredes (2019). Ética de la Comunicación. Sintaxis

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